Archivo de la categoría'Traumatismos acústicos'


Banca del vecino por ruidos molestos

publicado poradmin17, 2015

En uso de la Banca del Vecino, Claudio Casolari solicitó la intervención de los concejales para la búsqueda de una solución al problema de los ruidos molestos en cercanías a Gobernador Deloqui al 700, que provienen de los locales nocturnos de divertimento que se localizan en el lugar, según expuso.

En la última sesión ordinaria y en uso del espacio participativo, el vecino requirió al cuerpo de concejales una alternativa para reducir el volumen de los ruidos de los bares cercanos a su vivienda.

Casolari manifestó que en reiteradas oportunidades realizó denuncias telefónicas en Defensa Civil y también en la dependencia policial cercana a su domicilio pero “las soluciones fueron momentáneas”, dijo, y se quejó de que “los ruidos molestos alteran mi descanso y no puedo congeniar el sueño”.

El vecino informó además que el pedido de uso de la Banca del Vecino lo redactó una madrugada en la que “otra vez me vi imposibilitado de descansar”.

Los concejales se comprometieron a trabajar en el pedido efectuado y a requerir informes y la intervención de las áreas municipales.

Fuente: ushuaianoticias.com
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Viajar en subte: bajo tierra hay más ruido que en la calle

publicado poradmin5, 2015

Hay picos de 100 dB, muy superiores a las sugerencias de la OMS

El zumbido de un ventilador, el chirrido de una escalera mecánica, un saxofón y, de repente, la bocina del tren que llega, las puertas de los coches que se abren, el bullicio de las personas que se amontonan, otra bocina para anunciar la partida. Ruido. Ruido. Mucho ruido.

En cinco de las seis líneas del subterráneo, los índices de contaminación sonora son superiores a los de las esquinas porteñas más ruidosas. En la calle, los valores extremos se ubican en alrededor de 90 decibeles (dB). Bajo tierra, oscilan entre 80 y 90 dB, con picos que superan los 100 dB. La excepción es la línea A, donde circulan unidades nuevas que aíslan de la contaminación sonora.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los ruidos por encima de los 70 dB comienzan a afectar la audición, y si superan los 90 dB se vuelven dañinos. De acuerdo con los parámetros utilizados por los especialistas, una conversación entre dos personas se desarrolla en los 65 dB. Cuando los ruidos alcanzan un valor de 85 dB se ingresa en el umbral de las molestias y en los 110 dB se llega al nivel de dolor o algiacusia.

“La exposición diaria a ruidos molestos por encima de 85 dB provoca el deterioro de la audición”, sintetiza la directora del Centro de Desarrollo Profesional GAES, Silvia Neto, con quien LA NACION realizó las mediciones de los valores auditivos en las seis líneas de subte. “La pérdida de audición por exposición a ruidos intensos es irreversible. Sólo se puede compensar con el uso de audífonos”, sentencia.

En todas las líneas se realizaron dos mediciones con el sonómetro: una en el andén con la formación ingresando a la estación; la otra arriba de los coches en pleno viaje. Según los valores registrados, la mayor contaminación sonora es en la línea D. En la estación 9 de Julio, al subir por una escalera mecánica, el ruido alcanzó los 99 dB y en el andén fue de 90,5 dB. La formación sobre las vías provocó oscilaciones de entre 85 y 90 dB y un pico de 101,5 dB.

“Me resulta bastante estruendoso el viaje. Es un ruido fuerte, una molestia que ya tengo naturalizada. La contaminación también tiene que ver con las llamadas telefónicas dentro de los coches”, opinó Marcela Burgos, una usuaria frecuente de la línea D.

Todos los días, contó, viaja entre las estaciones Juramento y Catedral, ida y vuelta; cada tramo demanda unos 40 minutos. “Dejé de escuchar música durante el tiempo que estoy en mi casa. Regalé el televisor. Siento que alcancé un nivel de agotamiento sonoro”, agregó.

En la línea E el ruido sube desde el piso cuando el tren se encuentra en la estación Jujuy. Parece un compresor de aire comprimido que arroja 86 dB en el sonómetro. En el viaje hay picos de entre 90 y 95 dB, pero la marca mayor fue de 98 dB.

Parámetros similares se observaron en la estación Corrientes de la línea H. En el andén, al ingresar un tren, trepó hasta 91 dB, por encima del umbral de la molestia. Cerca de una ventana, los sonidos oscilantes llegaron a los 95 dB.

“El ruido bajo tierra tiene que ver con las formaciones porque la línea E es de las más postergadas. Hay muchos ruidos, los frenos hacen unos chirridos heavy metal todo el trayecto, pero cuanto más cerca de las terminales, peor”, sintetizó Alejandra Cosin, pasajera frecuente de la línea que une Virreyes y Bolívar. “Cuando queda parado sigue haciendo ruido, es como el infierno”, agregó, riéndose.

Trastorno del sueño, irritabilidad, pérdida de la capacidad de atención y problemas de comunicación son las situaciones de estrés que pueden sufrir las personas expuestas a ruidos molestos. “Los individuos van acumulando horas de deterioro auditivo a medida que pasa el tiempo. Dos horas diarias ya es perjudicial”, explicó Neto.

Los registros tomados en las líneas B y C son muy parecidos. En el andén, en ambos casos, la marca máxima alcanzó los 92 dB y la única diferencia estuvo en las vías: 88 dB en la B y 85 dB en la C.

Ante la consulta de LA NACION, un vocero de Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) respondió “que el mayor problema y donde se origina el ruido, es el material rodante” debido a que “el promedio de antigüedad de las flotas es muy grande” y son coches “que no se fabricaban con estándares de baja emisión de ruido”. Para mitigar el problema se instalaron paneles acústicos en las líneas C y D, se cambiaron rieles y comenzó a renovarse la flota.

La Agencia de Protección Ambiental (APrA) estableció que en los andenes el nival máximo no debe superar los 80 dB; el mismo valor se toma en cuenta para las formaciones, según las normas IRAM.

Sin embargo, todos los registros subterráneos se ubicaron por encima de esos valores y también de los máximos registrados en las esquinas más ruidosas de la ciudad. Según un estudio de 2014 del Centro de Investigación en Ingeniería Sustentable (CIIS) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo, en Rivadavia 3883 está el punto con mayor contaminación sonora, con 77,6 dB. Otros sitios conflictivos son Santa Fe y Callao (77,5 dB) y Cabildo y Juramento (75 dB).

La línea A es la única que se encuentra por debajo de esos valores. Los nuevos coches chinos parecen absorber el ruido durante los viajes. El recorrido placentero, con aire acondicionado y mayor espacio en el interior, arroja sonidos de entre 60 y 70 dB que se elevan a 86 dB cuando suena la alarma. Son como un oasis en el medio del desierto.

Fuente: La Nación
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Vecinos se oponen a la instalación de una disco en Guaymallén

publicado poradmin10, 2015

Frentistas de la Lateral Norte del Acceso Este denuncian que un salón genera desmanes en la zona. Cuenta con autorización del municipio, que transformó esta zona residencial en comercial.

Vecinos de la lateral norte del Acceso Este (Guaymallén) están más que molestos y preocupados luego de que, en las inmediaciones del Shopping, abriera una discoteca hace poco menos de dos meses.

Se trata de un local ubicado en el mismo predio del hotel Intercontinental y -de acuerdo a lo denunciado por los pobladores de la zona- no ha hecho más que alterar el orden y la paz de la zona en que viven con música fuerte, peleas callejeras, roturas de vidrios y gritos durante toda las madrugadas de los fines de semana.

De hecho, las personas consultadas indicaron que desde mediados del año pasado la comuna guaymallina modificó la categoría de la locación, que dejó de ser zona residencial para convertirse en zona comercial.

“No puede ser zona comercial si el propio código de edificación establece que en esa categoría no puede haber escuelas, hospitales ni hoteles cinco estrellas. Y son todas cosas que hay en este lugar”. destacó Viviana Erice, vecina del lugar.

En tanto, desde la comuna indicaron que el flamante local está debidamente habilitado, aunque únicamente como “confitería bailable”. Y si bien sus propietarios han elevado el pedido para la habilitación definitiva como boliche -según especificó el director de Industria y Comercio de Guaymallén, Rodrigo Gallardo-, no puede funcionar como tal hasta que se apruebe (o rechace) este pedido.fhab

“Está funcionando como un boliche igual, más allá de la habilitación que tiene. Y nosotros tenemos que soportar todas esas cosas, desde ruidos molestos toda la noche hasta botellazos en nuestros portones y ventanas”, coincidieron los vecinos.

Grito en el cielo

“Con el mismo criterio con que habilitaron el boliche, mañana van a habilitar otro local y así sucesivamente. Como vecinos estamos preocupados por el gran cambio en la zona, ya hemos perdido la tranquilidad absoluta del lugar. Sabemos que si bajamos los brazos esto va a seguir avanzando y terminará pronto como la calle Arístides Villanueva (de la ciudad de Mendoza)”, destacó Viviana Erice, quien vive en ese tramo de la Lateral Norte de la Avenida Acceso Este).

En la misma sintonía, su padre Claudio también se refirió a las situaciones cotidianas que deben pasar fin de semana tras fin de semana.

“Es un desastre, los autos estacionan en doble fila, se dispara una alarma y dispara a otras que suenan toda la noche. Cuando se van, lo hacen a los bocinazos y a eso se le suman peleas callejeras, picadas y la gente borracha que sale del boliche”, sintetizó el hombre, que lleva 35 años viviendo en el lugar.

“Nunca se nos informó que iban a convertir esta zona residencial en comercial ni se nos pidió opinión. Además, una cosa es que sea una zona comercial con comercios que abren de 8 a 20, pero otra distinta es tener un boliche. Porque, aunque esté anotada como confitería bailable, funciona como boliche”, se quejó el hombre, indicando que antes sólo abrían los viernes por la noche y ahora lo hacen también los sábados.

“Presentamos notas a tres reparticiones de la Municipalidad (Comercio, Jurídica y al propio intendente) y hemos ido varias veces los vecinos. Pero estamos esperando todavía que nos respondan”, agregó el hombre.

Mara es otra de las vecinas más históricas del lugar. Lleva 30 años en su casa, ubicada frente al espacio verde lindante con el Acceso Este y -con un dejo de nostalgia- destacó que la zona “era muy tranquila”.

“El portón está recién puesto y el otro día ya nos lo rayaron”, sostuvo mientras señalaba el evidente daño. “Todos los días tenemos que ver autos mal estacionados, obstruyendo puentes. Ni siquiera la Municipalidad pasa levantando las hojas, ni la Policía patrullando. Esto es de hace tiempo ya, incluso antes de la apertura del boliche”, siguió la mujer.

“Hace unos días, antes de que pudiéramos poner el portón, se metió a casa una chica que venía borracha y estaba escapándose del novio, con quien se estaba peleando. El tema es que tenía acá no sólo a la chica, sino también a su novio y a un grupo de chicos que venían con ellos”, agregó.

Asimismo, destacó que el espacio verde ubicado cruzando la lateral es tierra de nadie, especialmente de noche y los fines de semana. “Se juntan grupos a drogarse, a emborracharse. Y, en el medio de todo este reclamo, nos ponen un boliche al lado”, sentenció la vecina.

Aldo Medawar también es de los históricos, al punto de que resalta que su casa fue la primera en el lugar. “Hemos pedido a la Municipalidad que ponga reductores de velocidad o haga algo con el tránsito, porque los autos pasan muy rápido por la calle. Tenemos problemas hasta para poder sacar nuestros autos”, contó el hombre que se instaló en el lugar en el ’74 y que ha visto crecer la zona durante todos estos años.

Situado exactamente al lado del predio del hotel cinco estrellas -donde se encuentra también la discoteca- hay un complejo de viviendas. Allí los vecinos son, quizás, los que se llevan la peor parte los fines de semana por la noche.

“Esto se ha ido más allá de lo que se puede esperar. Imagino yo que hay mucha plata en el medio o algo, pero no se entiende cómo habilitan una discoteca en este lugar. Aparentemente el boliche tiene un patio interno y justo el pasillo del complejo da a ese lugar, por lo que todas las noches escuchamos la música, los gritos, las charlas. Además nos orinan la puerta y a veces nos da hasta miedo pedir permiso para que nos dejen entrar a nuestras casas, porque están en la vereda”, contó Laura, una de las vecinas del mencionado complejo.

Allí vive con su esposo, Sebastián, y su pequeño hijo. “De ser una zona liberada pasó a ser una zona en la que se permite cualquier cosa. Hace dos meses abrió el boliche y hace dos meses estamos yendo a pedir explicaciones a la Municipalidad, pero se tiran la pelota. Y esto pasó de ser zona residencial a comercial de un día para el otro. Tenemos que estar con miedo a los borrachos, al tránsito. Acá vivimos con criaturas”, siguió el joven matrimonio, resaltando que si verdaderamente fuera una “confitería bailable” debería cerrar a la 1.30 o a las 2, y no a las 5 como -dicen- ocurre.

“Es una locura, pero muchos estamos considerando mudarnos. Es nuestra casa y tenemos que dejarla”, agregó Sebastián, otro de los moradores del lugar.

Salón bailable

El director de Comercio de Guaymallén, Rodrigo Gallardo, indicó que hay un expediente de habilitación para un local bailable en el hotel Intercontinental. “Pidieron la habilitación como salón bailable, pero se les ha otorgado como confitería bailable. Ellos volvieron a hacer el pedido por boliche y eso se está analizando. Pero hasta el momento está funcionando como confitería”.

Indicó que todos los fines de semana se hacen controles e inspecciones en el lugar “como a cualquier otro local” con la idea de ver que se cumpla todo y no haya anomalías. “Cumplen con todas las normas”, aseguró Gallardo.

Destacó que él mismo ha hablado y escuchado las preocupaciones de los vecinos y que tiene más que ver con lo externo que con lo que ocurre en el lugar. “Por esto es que se ha notificado al salón de que deberá adaptar sus condiciones para tranquilidad de los vecinos”, sentenció.

Al cierre de esta edición resultó imposible comunicarse con los responsables del local en cuestión.

Fuente: www.losandes.com.ar
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