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Crecen las quejas de los vecinos porteños por los ruidos molestos

publicado poradmin18, 2015

Los ruidos molestos y perjudiciales para la salud aumentaron en los últimos tiempos en la ciudad de Buenos Aires, en un momento en que aparece auspicioso para los vecinos el reciente fallo judicial que obliga a la empresa AUSA a accionar barreras contra la contaminación sonora.

Los estudios revelan que Buenos Aires se encuentra entre las cinco ciudades más ruidosas del mundo -como lo son también Mendoza, La Plata y Santa Fe en el ranking argentino- y que en avenidas de fuerte flujo vehicular supera los 70 decibeles, que marcan una frontera entre lo razonable y lo perjudicial para las personas, alcanzando uno de sus máximas niveles en las proximidades de las autopistas.

En este sentido, un reciente fallo judicial avaló después de 14 años el reclamo de un vecino porteño que vive a 50 metros de la Autopista 25 de Mayo, una sentencia que obliga a AUSA (la empresa del Gobierno porteño que gerencia las autopistas urbanas) a presentar un proyecto para reducir los ruidos.

“Hay una falta de planeamiento urbano, algo que quedó congelado hace años”, dijo a Télam el arquitecto Teodoro Potaz, de la organización Acústica Legal, al analizar las causas del incremento de la contaminación sonora, y ejemplificó con “las autopistas, que fueron pensadas para tantos miles de autos, que después fueron aumentando, pero no se modificaron”.

El arquitecto señaló que el ruido que generan las autopistas se podría resolver “colocando barreras en los costados que desarrollen una protección acústica, para que el ruido rebote adentro de la autopista, lo absorba y no pase hacia afuera, pero el problema es que las autopistas tienen una degradación que aumenta permanentemente y una falta de planificación, que lleva a que no asuman el gasto para solucionarlo”.

“Pero -enfatizó- se puede solucionar perfectamente con un equipo de ingenieros, como los hay en Europa, donde se da todo un desarrollo tecnológico que habría que aplicarlo para el impacto ambiental que producen todas las fuentes sonoras que están sobre exageradas en el ruido”.

A su vez, el arquitecto destacó los aspectos sociales y psicológicos que operan en la problemática de la contaminación sonora, al plantear que “la población esta infectada, en cierta manera, de una problemática que ante cualquier situación se exaspera, subió el nivel de sensibilidad en el individuo para ya no soportar lo que pasa en las fuentes generadoras de sonidos”.

Potaz se refirió a situaciones relacionadas al aumento de autos en la calle, como cuando hay paros de trenes, subtes o colectivos, lo que “contribuye a la contaminación sonora, que exaspera al individuo”.

En este sentido, precisó que “se incrementaron los ruidos y también las molestias del individuo. El individuo no vive en paz, hay gente que duerme con ruidos”, e hizo alusión a los bocinazos, a los ruidos de los autos, la velocidad, las sirenas, el ascensor, los perros del vecino”.

Junto con el aumento de ruidos “hay un incremento de los reclamos“, dijo Potaz, tras añadir que “me llegan hasta quejas de que el señor de adelante tenía un perro y ahora tiene dos perros, hay temas que son de asistencia social”.

Por su parte, la fonoaudióloga Mónica Matti de la fundación GAES Centros Auditivos, coincidió en que “las quejas por ruido han aumentado en todas partes y responden a una gran variedad de causas, entre las que destacan aquellas que afectan a las actividades de ocio nocturno, en terrazas, discotecas, zonas de concentración juvenil; al tráfico rodado y aéreo; a conflictos de convivencia entre vecinos; a obras en la calle; a servicios públicos, y a la actividad industrial ruidosa”.

En diálogo con Télam, aseguró que estas situaciones llevaron en los últimos años a que “algunos de estos conflictos pasaran al ámbito de la justicia y se dictaran las primeras sentencias”.

En forma paralela a esta realidad, los problemas auditivos en la población crecieron, según la especialista, quien sostuvo que “han aumentado considerablemente las consultas al especialista ORL (otorrinolaringólogo) de adolescentes y adultos jóvenes por presentar síntomas como acúfenos, sensación de oído tapado y/o hipoacusia momentánea o permanente por exposición a ruidos fuertes al concurrir a recitales, boliches o al uso prolongado de dispositivos para escuchar música a intensidades muy por encima del nivel recomendado y saludable”.

De hecho, así como el transporte en autopistas, avenidas y calles es uno de los principales causantes de contaminación acústica junto con la construcción y la industria, también lo es, en el plano individual, el uso cada vez más frecuente de celulares y reproductores de audio pequeños y potentes, capaces de aumentar el volumen hasta 120 decibeles.

La inconciencia frente a este daño a nivel individual se suma de alguna manera a lo que planteó Potaz a nivel general, de que hay “una dejadez en el respeto a las costumbres y entonces la gente se va viciando y no le importa si tiene un escape libre o el tema de la velocidad que repercute en el impacto ambiental, pero no es la culpa del individuo porque a él le quitaron muchas cosas, el problema es social”.

Fuente: Telam
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Acufenos: ese ruido que sentimos en los oídos

publicado poradmin24, 2014

Los acufenos o tinnitus son un trastorno poco conocido, que puede llegar a ser muy molesto e incapacitante para las personas que lo sufren. Las causas que lo generan son diversas, pero la exposición aguda o crónica al ruido es una de las principales

Muchas personas, luego de exponerse a niveles altos de ruido (como puede ocurrir luego de ir a un recital), pueden llegar a experimentar una sensación de taponamiento y de zumbido constante. Este fenómeno se llama acufeno o tinnitus, que es la percepción subjetiva de uno o varios sonidos en los oídos que no proceden de una fuente externa.

“Las personas que sufren de tinnitus suelen describir este trastorno como un tipo de pitido, o zumbido, o bien lo comparan con el sonido del mar, o con el cantar de los grillos. El tinnitus puede presentarte en un oído o en ambos, sentirse como si ‘estuviera en la cabeza’”, explica Mónica Matti, fonoaudióloga y Responsable del Área de Calidad y Formación de GAES Centros Auditivos.

¿Qué tipos de acufenos existen?

Existen dos tipos de acufenos: se estima que el 5% de los casos corresponden a acufenos objetivos o somatosonidos –son sonidos generados por nuestro propio cuerpo, Se manifiestan como soplos o pulsaciones-. Por otro lado, el 95% de los tinnitus son subjetivos: los percibe, únicamente, la persona afectada. Su origen más frecuente son las lesiones del oído interno (cóclea), por ejemplo por exposición aguda o crónica a ruidos intensos, aunque infecciones como la otitis y la meningitis, y fármacos como los antiinflamatorios y lesiones articulares también pueden producirlos.

“Muchísimos pacientes con pérdida auditiva sufren además acufenos”, afirma Matti. “Este fenómeno puede estar cargado de un gran componente emocional negativo que hace que se desorbite su percepción. Estados de ansiedad, estrés o depresión, provocados por el mismo tinnitus o anterior a su aparición pueden hacer entrar al paciente en un círculo vicioso de amplificación”, remata.

¿Cómo puede tratarse?

La prevención del trauma acústico se basa en no exponerse al ruido intenso sin la apropiada protección, las infecciones del oído bien curadas y tratadas y otras causas son las principales maneras de prevenir el tinnitus. Pero si el acufeno ya está instalado, es importante: acudir al médico otorrinolaringólogo ante la aparición de cualquier síntoma, quien podrá aconsejarnos el tratamiento adecuado para cada caso con; habituación mediante técnicas de reentrenamiento que disminuyen el reflejo de alerta y aumentan el bloqueo subcortical; tratar el estado emocional mediante, por ejemplo, la relajación; contactarse con asociaciones de pacientes, para abordar y conocer mejor sobre el tema

Fuente: www.losandes.com.ar
Link: www.asteriscos.tv


Ruidos molestos en la oficina: ¿qué hacer con ese compañero de trabajo que habla fuerte por teléfono?

publicado poradmin9, 2014

Los espacios laborales que se dividen con pequeñas separaciones o sólo cuentan con escritorios no permiten tener privacidad y dejan al descubierto todas las conversaciones. Este sistema, en ocasiones, significa escuchar música que no se quiere y conversaciones ajenas

Las oficinas, por lo general, tienen espacios reducidos o, aunque sean espaciosas, se comparten entre muchas personas.
También hay otras que se dividen con pequeñas separaciones o sólo cuentan con escritorios, lo que muchas veces no permite tener una gran privacidad, dejando al descubierto todas las conversaciones.
Este sistema de trabajo, en ocasiones, significa escuchar música que no se quiere, conversaciones ajenas y ruidos molestos de los demás.

Por eso, una de las mejores opciones para no molestar a los demás es usar auriculares o emplear salas en las que se pueda mantener una conversación sin interrumpir a los demás.
Sin embargo, nunca falta el compañero que habla exageradamente fuerte por teléfono en horario de trabajo, y al que ni siquiera con auriculares se puede evitarescuchar; de forma que obliga a los demás a oírtodo lo que comenta. Pero lo más desagradable no es lo que dice, sino el tono que utiliza al hacerlo: alto, claro y extremadamente invasivo.
Se entiende que, en la oficina, como en cualquier otro lugar, existen diversas creencias, costumbres y comportamientos, pero el respeto y la tolerancia son dos cuestiones fundamentales que deben estar siempre presentes en toda convivencia, pues de otra manera es imposible mantener buenas relaciones interpersonales.
En estas situaciones el sentido común debe imperar, ya que compartimos un lugar cerrado destinado al trabajo y debemos entender que nuestros compañeros están concentrados desarrollando sus labores.
Sin embargo, existen personas que insisten en hablar fuerte por teléfono, y no les importa si interrumpen la concentración de los compañeros.

Pero, ¿por qué actúan de esta manera? Expertos señalan que existen personas más bulliciosas que otras debido a los rasgos de su personalidad y que les impiden ajustarse a estos ambientes.
La psiquiatra española Gema Cabrera señala que “el interrumpir el trabajo del otro, más que por falta de modales, es porque a veces somos tan egocéntricos que no vemos a la otra persona y por ende, no tenemos en cuenta sus necesidades”.
Este tipo de conductas no sólo afecta a los compañeros, también la imagen y el profesionalismo de una persona, lo que se traduce, en no respetar el entorno ni mucho menos ser empático con él.

Por todo ello es necesario fomentar el respeto en todos los lugares de trabajo, ya que es un valor fundamental para hacer posible las buenas relaciones interpersonales y la comunicación eficaz.

Qué hacer
1. El primer paso es hablar con la persona ruidosa, claramente con respeto y explicando cómo afecta a los demás.
2. Elegir un lugar para realizar las llamadas telefónicas de larga duración o personales, alejándose del resto, y así poder tratar los asuntos en un lugar más aislado.
3. Un buen recurso es tomarlo con un poco de humor, pasar cerca y decirle lo que debe responder a la persona que le está llamando. Esto siempre ayudará a que el ambiente sea distendido.

“Es recomendable establecer horarios de llamadas. Por ejemplo, si todos los días llamamos a nuestra madre, hacerlo a la hora del descanso. Por supuesto que surgen imprevistos o emergencias, lo importante es que cuando atendamos llamadas desde la oficina, estas sean siempre cortas, para evitar al máximo las molestias a los compañeros”, afirma Javier Caparrós, director general de Trabajando.com España.
Y agrega que “mantener un buen ambiente de trabajo es tarea de todos, y una de las cosas más importantes es no molestar al resto”.

Fuente: www.iprofesional.com
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