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Ruidos molestos en la oficina: ¿qué hacer con ese compañero de trabajo que habla fuerte por teléfono?

publicado poradmin9, 2014

Los espacios laborales que se dividen con pequeñas separaciones o sólo cuentan con escritorios no permiten tener privacidad y dejan al descubierto todas las conversaciones. Este sistema, en ocasiones, significa escuchar música que no se quiere y conversaciones ajenas

Las oficinas, por lo general, tienen espacios reducidos o, aunque sean espaciosas, se comparten entre muchas personas.
También hay otras que se dividen con pequeñas separaciones o sólo cuentan con escritorios, lo que muchas veces no permite tener una gran privacidad, dejando al descubierto todas las conversaciones.
Este sistema de trabajo, en ocasiones, significa escuchar música que no se quiere, conversaciones ajenas y ruidos molestos de los demás.

Por eso, una de las mejores opciones para no molestar a los demás es usar auriculares o emplear salas en las que se pueda mantener una conversación sin interrumpir a los demás.
Sin embargo, nunca falta el compañero que habla exageradamente fuerte por teléfono en horario de trabajo, y al que ni siquiera con auriculares se puede evitarescuchar; de forma que obliga a los demás a oírtodo lo que comenta. Pero lo más desagradable no es lo que dice, sino el tono que utiliza al hacerlo: alto, claro y extremadamente invasivo.
Se entiende que, en la oficina, como en cualquier otro lugar, existen diversas creencias, costumbres y comportamientos, pero el respeto y la tolerancia son dos cuestiones fundamentales que deben estar siempre presentes en toda convivencia, pues de otra manera es imposible mantener buenas relaciones interpersonales.
En estas situaciones el sentido común debe imperar, ya que compartimos un lugar cerrado destinado al trabajo y debemos entender que nuestros compañeros están concentrados desarrollando sus labores.
Sin embargo, existen personas que insisten en hablar fuerte por teléfono, y no les importa si interrumpen la concentración de los compañeros.

Pero, ¿por qué actúan de esta manera? Expertos señalan que existen personas más bulliciosas que otras debido a los rasgos de su personalidad y que les impiden ajustarse a estos ambientes.
La psiquiatra española Gema Cabrera señala que “el interrumpir el trabajo del otro, más que por falta de modales, es porque a veces somos tan egocéntricos que no vemos a la otra persona y por ende, no tenemos en cuenta sus necesidades”.
Este tipo de conductas no sólo afecta a los compañeros, también la imagen y el profesionalismo de una persona, lo que se traduce, en no respetar el entorno ni mucho menos ser empático con él.

Por todo ello es necesario fomentar el respeto en todos los lugares de trabajo, ya que es un valor fundamental para hacer posible las buenas relaciones interpersonales y la comunicación eficaz.

Qué hacer
1. El primer paso es hablar con la persona ruidosa, claramente con respeto y explicando cómo afecta a los demás.
2. Elegir un lugar para realizar las llamadas telefónicas de larga duración o personales, alejándose del resto, y así poder tratar los asuntos en un lugar más aislado.
3. Un buen recurso es tomarlo con un poco de humor, pasar cerca y decirle lo que debe responder a la persona que le está llamando. Esto siempre ayudará a que el ambiente sea distendido.

“Es recomendable establecer horarios de llamadas. Por ejemplo, si todos los días llamamos a nuestra madre, hacerlo a la hora del descanso. Por supuesto que surgen imprevistos o emergencias, lo importante es que cuando atendamos llamadas desde la oficina, estas sean siempre cortas, para evitar al máximo las molestias a los compañeros”, afirma Javier Caparrós, director general de Trabajando.com España.
Y agrega que “mantener un buen ambiente de trabajo es tarea de todos, y una de las cosas más importantes es no molestar al resto”.

Fuente: www.iprofesional.com
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Impulsan en Santa Rosa una ordenanza que regule a los centros culturales alternativos

publicado poradmin3, 2014

La situación de la Biblioteca Obrera fue disparador del debate. En la ciudad de Buenos Aires, un grupo de diputados elaboró una iniciativa para proteger a los espacios artísticos, participativos y populares ante la ola de clausuras del gobierno de Macri. En Santa Rosa, el disparador fue un cierre que dispuso el gobierno de Larrañaga.

Como consecuencia de la clausura de la Biblioteca Obrera, sede donde además funciona el Partido Socialista Auténtico, una serie de asambleas que se hicieron en el lugar tomaron la decisión de impulsar una ordenanza que regule el funcionamiento de los centros culturales alternativos.

La idea se conversó en varios de esos encuentros y se sigue analizando en las asambleas de los viernes. Una de las posibilidades más cercanas es tomar como base la iniciativa que en la ciudad de Buenos Aires presentó el diputado Pablo Ferreyra junto a otros referentes del Frente Para la Victoria.

En Santa Rosa, la Biblioteca Obrera fue clausurada por la Municipalidad de Santa Rosa a partir de algunas quejas vecinales por supuestos ruidos molestos, aunque los propios funcionarios del intendente Luis Larrañaga admitieron la ambigüedad de la figura legal y dieron a entender su acuerdo con avanzar en una normativa que diferencie a los centros culturales de los “salones de fiesta”.

Los protagonistas de las asambleas harán el intento de llevar un borrador de la ordenanza propuesta al Concejo Deliberante, para tratar de zafar del vacío legal en que se encuentra el “rubro”.

En la ciudad de Buenos Aires, justamente en estos días, un grupo de legisladores elaboró un proyecto que crea la figura legal del centro cultural, dirigida a proteger los espacios barriales, autogestivos y cooperativos que son motivo de clausuras permanentes por parte del gobierno porteño.

Esa iniciativa consta de 30 artículos. En su primer artículo denomina como centro culturala cualquier espacio no convencional, experimental o multifuncional en el que se realicen manifestaciones artísticas de cualquiera de los lenguajes existentes, que signifiquen espectáculos, funciones, festivales, bailes, exposiciones y muestras con participación directa o tácita de los intérpretes y asistentes”.

El artículo agrega el tipo de actividad a la que habilita la ley: “Ensayos, seminarios, charlas, talleres, clases y/o cualquier actividad de carácter educativa y formativa relacionada con todas las manifestaciones tangibles e intangibles del arte y la cultura”.

Pablo Ferreyra, legislador porteño del espacio “Seamos Libres”, dijo: “La letra del proyecto tiene como base lo que trabajamos con el Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos (MECA), que aglutina a una cantidad importante de centros culturales de la ciudad”. Lo acompañan Edgardo Form (NE), Lorena Pokoik (FpV) y Susana Rinaldi (FPP). “A partir de una concepción política que tiene el PRO sobre la cultura, estos centros sufren el ataque constante de los inspectores, clausuras que tienen altísmos costos para ser levantadas”, agregó Ferreyra.

En Santa Rosa la clausura la concretó la gestión de Luis Larrañaga. Varios aspectos de la ambigüedad se repiten en la capital pampeana, pese a las diferencias con la ciudad de Buenos Aires.

Por ejemplo, encuentran gente bailando (una peña, una milonga o una clase de baile, por ejemplo) y exigen la inscripción como disco; exigen un plano de evacuación que puede resolverse con un plano diseñado por el arquitecto, y capacidad del lugar, que podría adecuarse según el tipo de actividad. Así lo enumeró el propio Ferreyra en una entrevista con Página/12.

En Buenos Aires, el proyecto establece cuatro tipos de espacios culturales autogestivos: la casa de cultura, con capacidad para 80 asistentes, y los centros culturales clases A (81 a 150 personas); clase B (de 51 a 300 personas, con una superficie no mayor a 500 metros cuadrados, y clase C (301 a 500 personas con superficie no mayor a 1000 metros cuadrados).

También se prevé la excepción a ciertos trámites que pueden tener sentido para grandes emprendimientos del espectáculo o la cultura, pero que en espacios autogestivos funcionan sólo como barrera; la de habilitarlos a contar “con un servicio mínimo de bufet, siempre que no ocupen más del 30 por ciento del espacio, y que cuenten con requerimientos indispensables pero mínimos como agua caliente y fría y desagüe a la red cloacal”.

Fuente: www.eldiariodelapampa.com.ar
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Capital busca prohibir los locales bailables en la Arístides

publicado poradmin26, 2014

El intendente Suárez envió al Concejo Deliberante la modificación de la ordenanza actual, que rige desde abril de este año. Habría estacionamiento medido nocturno.

Una modificación de una ordenanza de Capital intenta dar una solución a las históricas quejas de los vecinos de la Quinta Sección sobre los disturbios que denuncian que se generan en la avenida Arístides Villanueva en las noches.

La medida busca evitar que los bares, como ocurre actualmente, luego de determinado horario, se conviertan en boliches bailables.

El actual intendente de Capital, Rodolfo Suárez -que asumió en el cargo tras el fallecimiento de Víctor Fayad el 7 de agosto- envió el proyecto de modificación de la ordenanza Nº 3.866/14 hoy al Concejo Deliberante y será tratado el martes próximo.

La nueva norma prohibiría, además de que se baile en el lugar, la taquilla. La intención de Suárez es que la Arístides sea una zona de bares y restaurantes, pero no de boliches.

“Creo que si avanzamos en darle este tópico (a esa calle) será muy bueno para todos”, dijo el funcionario. Ninguno de los bares de la zona tiene habilitación para boliche y hasta ahora hay ocho locales que incumplen la norma.

Según el nuevo proyecto, sí se permitirá que en los locales se realice un espectáculo de teatro, que toque una banda de música en vivo o actividades de este tipo, pero “de ninguna manera habrá boliche bailable”, resaltó Suárez, y agregó: “Lo que queremos es que esa calle sea un lugar gastronómico turístico, con diversión, pero no en exceso”, y para eso “los controles serán reforzados”.

Quejas reiteradas

La medida se tomó en base a las reiteradas quejas de los vecinos de la zona residencial por los ruidos molestos, generados por los elevados volúmenes de la música, y por los disturbios que los jóvenes generan a la salida de los festejos. Al respecto, Luis Duarte, presidente de la Unión Vecinal de la Quinta Sección, dijo a Los Andes: “Me parece muy bien este proyecto porque realmente es el sentir de todos los vecinos. Lo que molesta, principalmente, es la música con amplificador de sonido. Hay veces que no hay ni gente y tienen la música a todo volumen, y encima no tienen acondicionado el lugar”.

“El tema de los pubs -agregó Duarte- ya está instalado y hasta ahí es soportable, ya es un hecho consumado, pero lo que los vecinos esperamos es que si van a seguir abriendo locales, se pueda convivir” con ellos.

En ese sentido, el ex concejal demócrata se mostró optimista y dijo: “Espero que aprueben la modificación de la ordenanza, no creo que no lo hagan”.

La queja de los vecinos de la zona no es nueva, desde el 15 de abril de este año, cuando se estableció la ordenanza que rige actualmente, salieron a manifestarse tres veces en quince días.

La ordenanza Nº 3.866/14 (la que pretende modificarse) habilita a los locales a, luego de cenar, levantar el 50% de las mesas para que los clientes que ya están en el lugar puedan bailar, con un horario y volumen de la música regulados, y prohíbe la taquilla.

“Pero los empresarios no se adaptaron a la medida; después de la medianoche convertían el local en un boliche totalmente y cobran la taquilla adentro, intentando burlar la norma”, dijo el intendente Rodolfo Suárez. En ese sentido es que “tuvimos que modificar algunos puntos de la ordenanza”, agregó el funcionario municipal.

Suárez aseguró que los jóvenes que hasta ahora iban a bailar a la Arístides, a partir de este momento pueden hacerlo en otros boliches de Mendoza.

El jefe comunal dijo que el hecho de que esta sea una calle céntrica no es una excusa para mantener los boliches allí porque “vienen chicos de otros departamentos y así como se trasladan hasta allí pueden hacerlo a otros lugares, como por ejemplo Chacras de Coria, donde no hay impacto ambiental por ruidos molestos”.

En ese sentido, amplió que tampoco es una excusa el hecho de decir “‘cuando salen de bailar y han tomado es mejor que estén en un lugar céntrico’, porque el que va a manejar directamente no tiene que tomar. Para algo está la política del conductor asignado”, agregó.

En la zona de las calles San Martín, San Juan, República de Siria y Barraquero, en la Segunda Sección, ocurre algo similar. “Pero por orden judicial y basándose en los ‘derechos adquiridos’, no podemos modificar nada allí. Lo que intentamos es que no suceda lo mismo en la Arístides Villanueva con respecto a los derechos adquiridos”, dijo el intendente.

La postura de los dueños de los locales

Respecto de este proyecto de modificación de la ordenanza impulsado desde el Ejecutivo municipal, el encargado de Tao Bar, uno de los locales en los que actualmente se puede bailar, dijo que espera “que la decisión (de aprobarla o no) se tome en base a lo que sea mejor para la ciudad y no por una mezquindad política para ganar votos”.

Él brindó a Los Andes una serie de justificativos de por qué en la Arístides deben haber locales autorizados para bailar, cuáles son los principales problemas que esta actividad suscita y sus soluciones.

“Esta calle es un polo de desarrollo turístico y necesita una oferta variada, donde se encuentre un lugar bailable. Es un problema para el turista viajar de un punto de la provincia, donde va a cenar, por ejemplo a otro donde va a bailar. Además, le otorga seguridad”, dijo el empresario dedicado a la diversión nocturna.

El responsable de Tao consideró que esto también otorga una ventaja a los mendocinos porque “está todo concentrado en pocas cuadras. Esto significa seguridad para los que salen y tranquilidad para los padres, por la distancia y porque la Arístides otorga un entorno de confianza”.
“También hay complementariedad entre los rubros, un encadenamiento positivo”, resaltó.

Asimismo, resaltó las principales cuestiones por las que se quejan los vecinos y sus posibles soluciones. “Uno de los problemas es el estacionamiento y la falta de control a los “trapitos”, eso se soluciona con estacionamiento medido y “trapitos” registrados, consideró.

“Otro de los problemas es el desorden a altas horas de la noche, esto se soluciona con mayor cantidad de preventores en las calles. Este es un gasto que los dueños de los locales estamos dispuestos a financiar”, agregó.

Finalmente, remarcó la queja de los vecinos de la zona por los ruidos molestos. “Que no se habilite ningún local que no esté en una absoluta insonorización con paneles acústicos”, dijo, y remarcó que Mendoza necesita una calle como la Arístides, que brinda diferentes atractivos tanto para el turista como para el mendocino.

Regulación de los “trapitos”

Por otro lado, el intendente Rodolfo Suárez explicó que desde la comuna capitalina también están intentado reorganizar a los trapitos (cuidacoches) para “obtener un mayor control que beneficie a todos”.

El objetivo es poner estacionamiento medido, con una tarifa fija, en horario nocturno, que comenzaría a regir a partir de las 21 aproximadamente, y finalizaría cuando termine el horario de habilitación de los locales.

“De esta manera, los trapitos estarían regulados, censados, con cuadras asignadas a cada uno y con un monto prefijado para cobrar”, agregó el jefe comunal.

Actualmente no hay ninguna medida que regule el cobro del estacionamiento en la avenida Arístides Villanueva. De estar regulado, se sabría quién es el responsable por cuadra en caso de que ocurra algún inconveniente.

Además, los “trapitos” pasarían a integrar un programa social, como el que está en el municipio con los limpiavidrios, “que nos dio mucho resultado -dijo Suárez- y no hay limpiavidrios en Ciudad”.

Fuente: www.losandes.com.ar
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