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Músicos exigieron a concejales que se extienda el horario para tocar

publicado poradmin21, 2014

Cuestionan que las horas topes permitidas les impiden ser contratados para brindar sus shows. El concejal Ramón Chiocconi confió a ANB que la intención es “lograr un acuerdo”.

Artistas independientes y representantes de diversas entidades pidieron nuevamente a los concejales que se amplíe el horario permitido para tocar música en vivo en espacios no acustizados.
La ordenanza vigente habilita el desarrollo de espectáculos en este tipo de lugares de 18 a 22 de jueves a domingo y hasta la medianoche los viernes y sábados. Los trabajadores plantearon sus quejas ante esta franja horaria, ya que consideraron que los priva de “poder tener una digna fuente de trabajo”.

“Existen 4500 músicos en Bariloche, de los cuales 600 viven de su arte y hoy día les resulta imposible hacerlo”, se indicó en un resumen que realizaron los propios artistas sobre el encuentro que mantuvieron el pasado 17 de septiembre en el Deliberante -el documento fue difundido en las redes sociales-.

“¿Y el turismo? Es impensable que en un lugar turístico conocido mundialmente no existan espacios ni se fomente la cultura patagónica de manera legal, con leyes que amparen y avalen los encuentros culturales”, sostuvieron.
“No te contratan porque el horario permitido es muy temprano y conociendo el movimiento nocturno de la ciudad todos sabemos que a las doce la noche recién empieza”, afirmó uno de los músicos que participó de la reunión.

“Los artistas movilizan gente, la gente consume, eso da laburo a los empleados y a los locales. Es una cadena laboral que podría ser beneficiosa para la economía local”, añadió.
Al ser consultado por ANB, el concejal Ramón Chiocconi (FpV) calificó la solicitud como “razonable”. “Está claro que es difícil que los contraten para tocar a las horas permitidas”, reconoció, y destacó la necesidad de mantener una “política cultural” que proteja a los trabajadores del rubro.
“El arte tiene que tener su lugar”, indicó, y aseguró que el cuerpo deliberativo tiene “toda la predisposición” para evaluar la solicitud. Dijo que en los próximos días los ediles se reunirán otra vez con los músicos para avanzar en la posibilidad de ampliar el horario en cuestión.

En este sentido, aclaró que previamente “será importante analizar la creación de un pacto de convivencia” y “escuchar a todas las voces”.
Dijo que los propietarios de los bares, pubs, confiterías y restaurantes, entre otros, “quizás tendrán que minimizar el impacto sonoro” para evitar quejas de vecinos por ruidos molestos.
Propietarios de distintos comercios de la ciudad y artistas mantienen este reclamo desde hace un largo tiempo, sin encontrar respuestas positivas.
Del encuentro llevado adelante la semana pasada participaron artistas independientes, referentes del folclore, tango y rock, representantes de los espacios culturales “Hombre Vivo” y “Quinquela Bartertulia”, dirigentes del Sindicato de Músicos de la Patagonia, y ediles de diferentes partidos.

“El arte es fuente de trabajo, es atracción turística pero sobre todas las cosas es la magia que nos mantiene vivos como humanos, la herramienta que nos permite imaginar, el arma más poderosa para decir lo que se siente, la creatividad y la no violencia. ¿Es posible pensar noches diferentes en Bariloche? Donde los jóvenes no tengan que apuñalarse a la salida de un boliche, donde no reine el alcohol como fin, donde podamos encontrarnos y reconocernos”, indicaron los músicos en el documento publicado en las redes.

Fuente: www.anbariloche.com.ar
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Ruidos molestos en la oficina: ¿qué hacer con ese compañero de trabajo que habla fuerte por teléfono?

publicado poradmin9, 2014

Los espacios laborales que se dividen con pequeñas separaciones o sólo cuentan con escritorios no permiten tener privacidad y dejan al descubierto todas las conversaciones. Este sistema, en ocasiones, significa escuchar música que no se quiere y conversaciones ajenas

Las oficinas, por lo general, tienen espacios reducidos o, aunque sean espaciosas, se comparten entre muchas personas.
También hay otras que se dividen con pequeñas separaciones o sólo cuentan con escritorios, lo que muchas veces no permite tener una gran privacidad, dejando al descubierto todas las conversaciones.
Este sistema de trabajo, en ocasiones, significa escuchar música que no se quiere, conversaciones ajenas y ruidos molestos de los demás.

Por eso, una de las mejores opciones para no molestar a los demás es usar auriculares o emplear salas en las que se pueda mantener una conversación sin interrumpir a los demás.
Sin embargo, nunca falta el compañero que habla exageradamente fuerte por teléfono en horario de trabajo, y al que ni siquiera con auriculares se puede evitarescuchar; de forma que obliga a los demás a oírtodo lo que comenta. Pero lo más desagradable no es lo que dice, sino el tono que utiliza al hacerlo: alto, claro y extremadamente invasivo.
Se entiende que, en la oficina, como en cualquier otro lugar, existen diversas creencias, costumbres y comportamientos, pero el respeto y la tolerancia son dos cuestiones fundamentales que deben estar siempre presentes en toda convivencia, pues de otra manera es imposible mantener buenas relaciones interpersonales.
En estas situaciones el sentido común debe imperar, ya que compartimos un lugar cerrado destinado al trabajo y debemos entender que nuestros compañeros están concentrados desarrollando sus labores.
Sin embargo, existen personas que insisten en hablar fuerte por teléfono, y no les importa si interrumpen la concentración de los compañeros.

Pero, ¿por qué actúan de esta manera? Expertos señalan que existen personas más bulliciosas que otras debido a los rasgos de su personalidad y que les impiden ajustarse a estos ambientes.
La psiquiatra española Gema Cabrera señala que “el interrumpir el trabajo del otro, más que por falta de modales, es porque a veces somos tan egocéntricos que no vemos a la otra persona y por ende, no tenemos en cuenta sus necesidades”.
Este tipo de conductas no sólo afecta a los compañeros, también la imagen y el profesionalismo de una persona, lo que se traduce, en no respetar el entorno ni mucho menos ser empático con él.

Por todo ello es necesario fomentar el respeto en todos los lugares de trabajo, ya que es un valor fundamental para hacer posible las buenas relaciones interpersonales y la comunicación eficaz.

Qué hacer
1. El primer paso es hablar con la persona ruidosa, claramente con respeto y explicando cómo afecta a los demás.
2. Elegir un lugar para realizar las llamadas telefónicas de larga duración o personales, alejándose del resto, y así poder tratar los asuntos en un lugar más aislado.
3. Un buen recurso es tomarlo con un poco de humor, pasar cerca y decirle lo que debe responder a la persona que le está llamando. Esto siempre ayudará a que el ambiente sea distendido.

“Es recomendable establecer horarios de llamadas. Por ejemplo, si todos los días llamamos a nuestra madre, hacerlo a la hora del descanso. Por supuesto que surgen imprevistos o emergencias, lo importante es que cuando atendamos llamadas desde la oficina, estas sean siempre cortas, para evitar al máximo las molestias a los compañeros”, afirma Javier Caparrós, director general de Trabajando.com España.
Y agrega que “mantener un buen ambiente de trabajo es tarea de todos, y una de las cosas más importantes es no molestar al resto”.

Fuente: www.iprofesional.com
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Impulsan en Santa Rosa una ordenanza que regule a los centros culturales alternativos

publicado poradmin3, 2014

La situación de la Biblioteca Obrera fue disparador del debate. En la ciudad de Buenos Aires, un grupo de diputados elaboró una iniciativa para proteger a los espacios artísticos, participativos y populares ante la ola de clausuras del gobierno de Macri. En Santa Rosa, el disparador fue un cierre que dispuso el gobierno de Larrañaga.

Como consecuencia de la clausura de la Biblioteca Obrera, sede donde además funciona el Partido Socialista Auténtico, una serie de asambleas que se hicieron en el lugar tomaron la decisión de impulsar una ordenanza que regule el funcionamiento de los centros culturales alternativos.

La idea se conversó en varios de esos encuentros y se sigue analizando en las asambleas de los viernes. Una de las posibilidades más cercanas es tomar como base la iniciativa que en la ciudad de Buenos Aires presentó el diputado Pablo Ferreyra junto a otros referentes del Frente Para la Victoria.

En Santa Rosa, la Biblioteca Obrera fue clausurada por la Municipalidad de Santa Rosa a partir de algunas quejas vecinales por supuestos ruidos molestos, aunque los propios funcionarios del intendente Luis Larrañaga admitieron la ambigüedad de la figura legal y dieron a entender su acuerdo con avanzar en una normativa que diferencie a los centros culturales de los “salones de fiesta”.

Los protagonistas de las asambleas harán el intento de llevar un borrador de la ordenanza propuesta al Concejo Deliberante, para tratar de zafar del vacío legal en que se encuentra el “rubro”.

En la ciudad de Buenos Aires, justamente en estos días, un grupo de legisladores elaboró un proyecto que crea la figura legal del centro cultural, dirigida a proteger los espacios barriales, autogestivos y cooperativos que son motivo de clausuras permanentes por parte del gobierno porteño.

Esa iniciativa consta de 30 artículos. En su primer artículo denomina como centro culturala cualquier espacio no convencional, experimental o multifuncional en el que se realicen manifestaciones artísticas de cualquiera de los lenguajes existentes, que signifiquen espectáculos, funciones, festivales, bailes, exposiciones y muestras con participación directa o tácita de los intérpretes y asistentes”.

El artículo agrega el tipo de actividad a la que habilita la ley: “Ensayos, seminarios, charlas, talleres, clases y/o cualquier actividad de carácter educativa y formativa relacionada con todas las manifestaciones tangibles e intangibles del arte y la cultura”.

Pablo Ferreyra, legislador porteño del espacio “Seamos Libres”, dijo: “La letra del proyecto tiene como base lo que trabajamos con el Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos (MECA), que aglutina a una cantidad importante de centros culturales de la ciudad”. Lo acompañan Edgardo Form (NE), Lorena Pokoik (FpV) y Susana Rinaldi (FPP). “A partir de una concepción política que tiene el PRO sobre la cultura, estos centros sufren el ataque constante de los inspectores, clausuras que tienen altísmos costos para ser levantadas”, agregó Ferreyra.

En Santa Rosa la clausura la concretó la gestión de Luis Larrañaga. Varios aspectos de la ambigüedad se repiten en la capital pampeana, pese a las diferencias con la ciudad de Buenos Aires.

Por ejemplo, encuentran gente bailando (una peña, una milonga o una clase de baile, por ejemplo) y exigen la inscripción como disco; exigen un plano de evacuación que puede resolverse con un plano diseñado por el arquitecto, y capacidad del lugar, que podría adecuarse según el tipo de actividad. Así lo enumeró el propio Ferreyra en una entrevista con Página/12.

En Buenos Aires, el proyecto establece cuatro tipos de espacios culturales autogestivos: la casa de cultura, con capacidad para 80 asistentes, y los centros culturales clases A (81 a 150 personas); clase B (de 51 a 300 personas, con una superficie no mayor a 500 metros cuadrados, y clase C (301 a 500 personas con superficie no mayor a 1000 metros cuadrados).

También se prevé la excepción a ciertos trámites que pueden tener sentido para grandes emprendimientos del espectáculo o la cultura, pero que en espacios autogestivos funcionan sólo como barrera; la de habilitarlos a contar “con un servicio mínimo de bufet, siempre que no ocupen más del 30 por ciento del espacio, y que cuenten con requerimientos indispensables pero mínimos como agua caliente y fría y desagüe a la red cloacal”.

Fuente: www.eldiariodelapampa.com.ar
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