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Hubo 944 denuncias por ruidos molestos en lo que va del año

publicado poradmin19, 2016

Del total, 584 fueron por situaciones diurnas y 360 por la noche o en fines de semana. Sólo se labraron 109 actas, notificaciones o infracciones. En la mayoría de los casos se trata de conflictos entre vecinos: algunos se resuelven con mediación pero otros requieren intervención policial.

Zulma Pioli compró un departamento en la Recoleta. Se mudó un sábado al mediodía y esa noche tendió su cama y se acostó a dormir. No pudo. A la medianoche, una penetrante voz con micrófono la invitaba también a ella a cantar el feliz cumpleaños y a bailar toda la noche. Venía del bar con ínfulas de boliche que estaba junto al edificio. Abrazó la almohada y buscó un rincón en el comedor. En el living. Hasta tiró el colchón en la cocina. Cuando se descubrió tratando de dormir en la bañadera, lloró. “Ahí tuve la certeza de que los jueves, viernes y sábado ya no podría dormir más”, contó.

En barrio Nuevo Horizonte, en el norte de la ciudad, Diego Lamas se encerró en el baño, se escondió bajo dos frazadas, y llamó al 911. “Era la única manera de que la policía me escuche, del otro lado del teléfono, y de que los vecinos no supieran que los estaba denunciando por las horas que llevaban con la música a un volumen extremo”, explicó Pablo.

Por casos como éstos, similares al suyo, el 16 de mayo Pablo Ramírez creó la página de Facebook “Santa Fe necesita descansar”. Es diseñador gráfico y si bien poco sabía de leyes, psicología y ruido se volvió un experto en la materia. No sólo indagó sobre la legislación vigente en Santa Fe y en otras ciudades del país y el mundo, también sobre los daños que genera en el cuerpo y los medios de resolución de conflictos generados por los altos decibeles. Y se volvió consejero de los santafesinos a quienes, como a él, el ruido no los dejaba descansar.

Ruido social y ruido comercial

Los casos expuestos son ejemplo de la Santa Fe del ruido que divide los bulevares. Por un lado, el ruido comercial que es el generado por empresas que se instalan en zonas residenciales y emiten sonidos excesivos para sus vecinos. Los casos más denunciados son los gimnasios, peloteros, canchas de fútbol 5 y bares.

Por otro, situaciones de índole social que son inherentes al ruido. En estos casos, a la tolerancia propia de la convivencia se suma la música a decibeles muy altos, en horarios diurnos y nocturnos. “En los últimos meses recibimos a personas grandes que habitan su casa de siempre, y que viven la transformación del barrio con la llegada de nuevos vecinos que tienen a la música fuerte entre otros malos hábitos”, relató la Dra. Liliana Campomanes, de Defensoría del Pueblo.

Las cifras avalan la impresión de Pablo Ramírez y de Defensoría: en lo que va del año, el municipio recibió 944 denuncias por ruidos molestos.

En el marco de las disposiciones de la Ordenanza Municipal Nº 9.623, si el ruido se produce en horarios diurnos la dirección de aplicación es la Subsecretaría de Ambiente. Allí 12 inspectores miden los decibeles los días hábiles, desde las 7 y hasta la medianoche, entre otros controles. Ellos intervinieron en el 61% (584) de las denuncias recibidas, pero sólo 14 derivaron en la notificación de una infracción, y en 10 se labraron actas de infracción a juzgarse por la Justicia Administrativa de Faltas Municipal.

El 39% (360 casos) de las 944 denuncias fueron realizadas por vecinos durante la noche o los fines de semana, y en 170 intervenciones se constató que se superaba el umbral de decibeles permitidos. En estas ocasiones actúa la Brigada de Contaminación Sonora formada por inspectores municipales que acuden al domicilio del denunciante y miden el ruido con decibelímetro para determinar si excede lo permitido. Si quien lo origina supera lo previsto en las normas municipales es plausible de multas fijadas por el Tribunal de Faltas Municipal. “La brigada actúa cada vez que se genera una situación de molestia sonora: los inspectores realizan la medición y, si hay infracción, instan al causante a cesar los ruidos” explicó el secretario de Control, Ramiro Dall Aglio. Esto sucedió en 85 casos que concluyeron en actas de infracción: actividades bailables comerciales, fiestas públicas y privadas.

Las dos ciudades

En el vacío de las cifras están los casos que no llegaron a infracción, ni a notificación, ni a multa. Allí, “lo más frecuente son los conflictos entre vecinos”, comentó el subsecretario de Ambiente, Roberto Celano. Esto comprende desde la música alta hasta la realización de reuniones en domicilios e incluso mascotas que generan ruidos constantes y causan perjuicio al vecino.

En los casos de conflicto, tanto los inspectores de Ambiente como la Brigada nocturna piden la asistencia de la Guardia de Seguridad Institucional (GSI) municipal, para medir los decibeles en el domicilio del denunciante. “En estos casos de conflictos muchas veces los inspectores son agredidos, y si bien en la mayoría de los casos no pasa de lo verbal requieren la asistencia de GSI para realizar la medición”, explicó Celano.

Desde allí, la infracción pasa a Control, donde se realiza el acta correspondiente que pasa a Juzgado de Faltas. “En caso de ser necesario se cita a ambos vecinos para realizar una conciliación y lograr un entendimiento”, agregó el funcionario de Ambiente.

A partir del medio centenar de mensajes que recibió en la página de Facebook, Pablo Ramírez hizo su propio análisis de situación. “Los barrios se dividen en dos grupos: en el norte de la ciudad el problema principal es la convivencia entre vecinos”, explicó. Así le expresaron por mensajes a la página vecinos de Santa Marta, Villa Elsa, Yapeyú, Nuevo Horizonte, Cabaña Leiva y Altos del Valle, entre otros.

“En el centro o barrios residenciales como Candioti o Siete Jefes, los reclamos son por locales comerciales de todo tipo”, agregó. En ambos casos quien lee, contesta y contiene saca la misma conclusión: “Es muy común que la gente no quiera hacer la denuncia a la Municipalidad o a la Policía para no dejar sus datos y ser identificado e intenta acostumbrarse a una situación que lo perjudica”.

Ramírez sostiene que cada caso es una situación compleja. “La gente escribe para descargarse, para ver qué puede hacer porque está desesperada y muchas veces al borde de situaciones de violencia que creo he desactivado en más de una ocasión”, relató.

Soluciones posibles

Existen diferentes vías para resolver este tipo de situaciones. Con la multa, algunos de los establecimientos que originan el ruido comercial corrigen la causa: hacen reformas en su estructura, colocan materiales de aislación acústica. De subsistir el problema, Defensoría actúa junto con la oficina de Derecho Ciudadano del municipio y convoca a las partes a una mesa de mediación para alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambos.

“Sin embargo, hay veces que el ruido es sólo una punta de la situación en la cual se origina; algunas pueden tratarse con mediación pero, por su complejidad, otras no”, agregó desde Defensoría, Liliana Campomanes.

En esos casos se busca contención a través del Centro de Asistencia a la Víctima y al Testigo del Delito (C.A.V.) de Defensoría del Pueblo, con protección de identidad y un contacto inmediato con el Ministerio de Seguridad. En los casos más extremos, se puede acudir directamente a la fuerza pública mediante un llamado a la Policía o a Emergencias 911.

Más allá de la queja o recomendaciones Pablo Ramírez, quien con la creación de la página en Facebook “Santa Fe necesita descansar” se convirtió en experto en materia de ruido, elabora por estos días un anteproyecto de ordenanza. Titulada “Protección contra ruidos y vibraciones nocivas, innecesarias y excesivas”, su redactor considera que es superadora de las vigentes.

“No soy militante de ningún partido político y no estoy en ninguna estructura, pero averigüé y cualquier ciudadano puede presentar un proyecto de ordenanza para que sea tratado en el Concejo -dijo, confiado-. El ruido no va ganar”.

Ordenanza

Sancionada en 1992, la Ordenanza municipal 9.623 regula los ruidos molestos, innecesarios y excesivos; establece responsabilidades y penalidades. La norma designa a la Municipalidad, por intermedio de la repartición correspondiente, como “el único organismo encargado de las verificaciones técnicas”.

Fuente: www.ellitoral.com
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Ruidos molestos y la maldición de la planta baja, al tope del ranking de las peleas vecinales

publicado poradmin5, 2016

Son los principales motivos que enfrentan a los propietarios o inquilinos de un edificio. En su libro ‘Anécdotas de un Administrador de Consorcios’, Mariel Kernes compila historias íntimas de la propiedad horizontal. También son causales de diferendos el uso de espacios compartidos y el aumento de expensas.

Solo en la Ciudad de Buenos Aires, existen más de 5.400 administraciones que se encargan de contratar al personal que trabaja en un edificio, de su limpieza y mantenimiento, pero también de intervenir en los problemas personales que se generan entre los habitantes de los distintos departamentos.

“Administrar es mucho más complejo que solucionar problemas edilicios, tratar con gremios, organizar los trabajos de los encargados, administrar los gastos, pagos, preparar las expensas, etcétera. Administrar también es mediar y solucionar los conflictos vecinales, que no es un tema menor”, sostiene Mariel Kernes, autora del libro Anécdotas de un administrador de consorcios, publicado por Dunken, donde recopila historias, chismes y anécdotas de edificios porteños

Los pedidos más insólitos por parte de los vecinos, pasando por el papel que juegan los encargados, los mecanismos que utilizan los propietarios para elegir al administrador y los motivos que los enfrentan en las asambleas forman parte de estas narraciones. Como parte de estas experiencias, Kernes destaca que, lo que más hace sonar el teléfono del administrador para un reclamo, es:

—) Ruidos molestos: el volumen excesivo de la TV, la música e incluso conversaciones privadas, fiestas en días de semana hasta altas horas de la madrugada, mudanza de muebles en horarios insólitos y animales que ladran todo el día por estar encerrados están a la cabeza de este ranking.

—) La maldición de la planta baja: la mala costumbre de tirar distintas cosas por la ventana y utilizar como basural los patios y espacios verdes del edificio. Restos de fruta, cigarrillos y pañales son algunos de los objetos voladores que generan las principales quejas.

—) Espacios compartidos: la falta de limpieza de lugares comunes como el salón de usos múltiples (SUM), la pileta, vestuarios, gimnasio o dejar elementos personales en dichos espacios (como las bicicletas en el palier) son algunos de los problemas más frecuentes.

—) Aumento de expensas: sean por gastos corrientes o extraordinarios como reformas o arreglos, los aumentos generan la ira de los vecinos y las opiniones encontradas entre los que avalan el gasto y los que no (cuando hay posibilidad de ello, muchas veces los incrementos se producen por actualizaciones del sueldo del encargado y la administración no lo puede evitar).

—) Falta de atención de los administradores: los vecinos quieren respuestas inmediatas a toda hora del día. La respuesta demorada (aunque en el mismo día) de un administrador hace estallar la ira de los copropietarios.

Por último, y más allá de entretener a sus lectores, Kernes busca dejar algunas enseñanzas útiles para cualquier vecino que viva en propiedad horizontal y, por qué no, para los administradores que deberán sobrevivir a sus demandas.

Fuente: andigital.com.ar
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Los habitantes de Palermo, los más molestos por los ruidos

publicado poradmin4, 2015

Por la concentración de bares, restaurantes y boliches, esta zona lidera el ranking de reclamos de vecinos, según estadísticas de la fiscalía de la ciudad; lo siguen Balvanera y Caballito

Agustín es ingeniero industrial y vive en Palermo. Todas las mañanas debe levantarse a las 5.30 para llegar puntual a su trabajo, en Escobar. Pero hace meses que no duerme bien y casi siempre se retrasa. El infalible ladrido del caniche de su vecina, que comienza a las 23, se adueñó de sus pocas y preciadas horas de sueño. Y también de su paciencia? Por eso, no tuvo más remedio que denunciarla por ruidos molestos.

Este y otros casos, como el volumen alto de la música, una “previa” entre amigos en una casa, un gimnasio o el patio de una escuela, un músico que toca la batería y hasta un viejo aire acondicionado son los ruidos más comunes que perturban la vida de los porteños, y que los llevan a hacer una denuncia.

Según datos del Ministerio Público Fiscal de la ciudad, se registraron el año pasado 7008 denuncias por ruidos que perturban. Palermo, con 1326 presentaciones, encabeza el ranking, seguido por Balvanera (449) y Caballito (435). Eso sí: sólo el 15 por ciento de las denuncias encuentran una solución en la justicia porteña. El resto se desestima.

Los ruidos molestos están incluidos dentro de Código Contravencional, cuya aplicación es competencia de la Ciudad. Según indica el artículo 82, hay distintas penas para los infractores. La ley especifica: “Quien perturba el descanso o la tranquilidad pública mediante ruidos que por su volumen, reiteración o persistencia excedan la normal tolerancia es sancionado con uno a cinco días de trabajo de utilidad pública o multa de 200 a 1000 pesos. Cuando la conducta se realiza en nombre, al amparo, en beneficio o con autorización de una persona de existencia ideal o del titular de una explotación o actividad, se sanciona a éstos con multa de 600 a 10.000 pesos”.

Consultado el Ministerio Público Fiscal sobre cuántos vecinos debieron pagar una multa, no pudieron precisar esa información.

La cantidad de casos denunciados el año pasado duplicó las 3278 presentaciones que se hicieron en 2009. Debido a la acumulación de bares, boliches y restaurantes, Palermo concentró el 19% de las denuncias de toda la ciudad.

“Los conflictos por ruidos molestos están muy latentes en la Capital. En 2013 ocuparon más del 25% del total de las faltas contravencionales. Y a lo largo de los años el número de denuncias va en ascenso”, aseguró a LA NACION Matías Michienzi, fiscal porteño de primera instancia, especialista en medio ambiente.

Silvia Cabeza, presidenta de la asociación civil Oír Mejor, explicó que los porteños están expuestos a “peligrosos” niveles de ruido. “Los vecinos deben soportar todo tipo de ruidos molestos. Los reclamos más comunes son contra bares y restaurantes, ya que en el verano suelen sacar parlantes a la calle o poner música en terrazas a todo volumen. En zonas como Palermo o Cañitas, donde los vecinos conviven con la actividad gastronómica y bailable, hay niveles de ruidos intolerables. No alcanza ni con cerrar las ventanas”, dijo Cabeza.

Precisamente, en los meses de noviembre y diciembre de 2014 se registró mayor cantidad de denuncias, con 734 y 741 presentaciones, respectivamente. Además, en esos 61 días se concentró el 21% de denuncias.

Edgardo vive en un segundo piso en la calle Fitz Roy, a metros de Honduras, en Palermo, una calle repleta de bares y boliches. “Nací acá y no veo la hora de mudarme. Los ruidos son insoportables. Si no cierro las ventanas y prendo el aire acondicionado, no duermo. El verano siempre es un caos. No tanto por la música, sino por la gente que habla muy alto; que se agrupa en cualquier lado y se la pasan gritando. Los comerciantes tampoco ayudan. Anoche sufrí una guitarreada hasta las 7. No hago la denuncia porque creo que nada va a cambiar”, comentó.

Irene González también es vecina del barrio más conflictivo de la ciudad; vive en un departamento en la planta baja, a una cuadra de plaza Armenia: “Los fines de semana se hace muy difícil dormir. Al ruido de los bares y boliches se le agrega el de la gente que se reúne en las calles. Hace tiempo que esto cambió. Los vecinos ya nos acostumbramos al bullicio, pero es cada vez peor. Nunca me animé a hacer una denuncia”.

LA MAYORÍA SE DESESTIMA

El desenlace más común de estas situaciones es que la Justicia desestima las denuncias por falta de elementos probatorios. Según el Ministerio Público Fiscal, en los últimos cuatro años, más del 85% de los casos no prosperaron. Y el resto se definió en mediaciones y en juicios abreviados.

“Las denuncias se desestiman porque el conflicto se soluciona rápido entre los vecinos o bien porque no hay pruebas claras. En muchas ocasiones los vecinos no continúan con las actuaciones. Según la ley, tiene que haber una ratificación por parte del denunciante y eso muchas veces no ocurre porque el conflicto ya cesó”, indicó el fiscal Michienzi.

Los procesos de estas denuncias suelen ser cortos. Las mayoría de las causas por ruidos molestos que no son desestimadas finalizan antes de los primeros seis meses de proceso.

Pese a todo, hay quienes que todavía sostienen que ante este tipo de problemas es mejor “dialogar” con los vecinos antes que dirimir la discusión en la Justicia.

UN VECINO QUE GANÓ SU BATALLA

Vive a metros de la AU 25 de Mayo y sufre el caos vehicular

Pedro Barragán. Vecino de Constitución

Barragán vive en la calle Luis Sáenz Peña al 1200, en un sexto piso, a 50 metros de la autopista 25 de Mayo. Tras 14 años de reclamos por el nivel de los ruidos que provienen de la autovía 25 de Mayo, días atrás, la justicia porteña obligó a la empresa Autopistas Urbanas Sociedad Anónima (AUSA) a presentar un estudio de impacto ambiental y un plan de adecuación para realizar las obras necesarias para reducir los ruidos que emiten los más de 100.000 autos que recorren la autopista diariamente. Así, el vecino podrá tener su recompensa: dormir tranquilo.

VARIAS OPCIONES PARA CANALIZAR LOS RECLAMOS

Para denunciar ruidos molestos en la ciudad, los vecinos cuentan con diferentes mecanismos.
Una posibilidad es realizarla en forma presencial. Los interesados pueden acudir a cualquiera de las 12 unidades de orientación y denuncia diseminadas en distintos barrios porteños, donde serán atendidos por un funcionario del Ministerio Público Fiscal.
Por vía telefónica, está disponible la línea gratuita 0800-333-47225.
También se puede reclamar por correo electrónico, a la casilla denuncias@jusbaires.gov.ar
Otro medio es el sitio www.fiscalias.gob.ar “denuncia-en-linea”; en este caso, se pueden adjuntar archivos de audio que expongan los ruidos.

Fuente: www.lanacion.com.ar
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