Archivo de la categoría'Ruido de Motores'


Dudas y denuncias de vecinos

publicado poradmin29, 2016

La vecina Mariana Paz y otros vecinos presentaron una queja ante el gerente de la empresa, Ricardo Jiménez, por el “accionar” de Buspack.

Advirtieron sobre “problemas edilicios” en casas colindantes al lavadero de colectivos.

Reclamaron por el “vertido de líquidos cloacales y gasoil a la vía pública (sobre Junín), ruidos molestos a toda hora y preocupación por incendios reiterados en las unidades del predio poniendo en riesgo a la comunidad”.

La mujer también se presentó ante la Defensoría del Pueblo para obtener un acuerdo resarcitorio para arreglar su casa. Finalmente, dijo que la firma no brindó una respuesta.

Para Oscar, otro vecino, existen dos “problemas”: la supuesta contaminación ambiental y sonora, que adjudica a la firma.

El hombre coincide con Paz en que la empresa “ha blanqueado un poquito los desagües”, pero ilustró lo que considera que es la situación de la zona: “No se sabe cómo es el olor a lluvia. Ahora es olor a gasoil”.

Nicolás Tello vive a metros de Buspack. Señaló que convocó a marchas porque dijo que la empresa vertía líquidos. Para el hombre, hubo “desidia funcional porque no controlaron a la empresa”.

Fuente: www.lavoz.com.ar
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Condena económica por ruidos molestos de una imprenta

publicado poradmin27, 2016

La justicia porteña estableció una pena de multa por cuatro mil pesos al titular de una imprenta ubicada en Villa Soldati que, por el sonido elevado de su maquinaria durante las 24 horas del día, infringía el Código Contravencional al perturbar el descanso o la tranquilidad de los vecinos. El imputado reconoció su responsabilidad por los ruidos producidos debido a su actividad comercial, por lo que la causa se resolvió en un juicio abreviado.

El juez Pablo Cruz Casas, titular del juzgado N° 10 en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, resolvió condenar al titular de una imprenta ubicada en el barrio de Villa Soldati, “a la pena de multa de 4000 pesos”, por ser autor responsable de la infracción prevista en el segundo párrafo del artículo 82 del Código Contravencional, consistente en ruidos molestos producto de una explotación o actividad comercial.

La condena dispuesta, fue dictada en el marco de un acuerdo de juicio abreviado entre la fiscalía y la defensa, ante el reconocimiento del imputado de su responsabilidad por los hechos denunciados, tipificados en la contravención “ruidos molestos”. Según lo dispuesto en la sentencia firmada el pasado 8 de junio, el condenado pagará la multa impuesta en cuatro cuotas de mil pesos, siendo la última cuota abonada en el mes de septiembre.

La causa fue iniciada a partir de la denuncia efectuada por un vecino, en la que se señala que “los ruidos provienen de máquinas voluminosas que por su volumen, intensidad y oportunidad exceden una normal tolerancia”, lo que perturbaba sus horas de descanso, ya que la imprenta trabajaba las 24 horas.

Sin perjuicio de que no se haya constatado con una pericia la intensidad de los ruidos y vibraciones, para determinar si los mismos superan los límites permitidos por la ley, existe un conjunto de elementos de prueba directa que, en un sentido concordante, da la pauta de que dichos ruidos excedían los límites de tolerancia permitidos”, afirmó el juez Casas en los fundamentos de su resolución, señalando que se encuentra debidamente acreditado que el acusado “produjo ruidos molestos a través de la persona de existencia ideal ‘P. P. SRL’, de la cual resulta ser titular, desde comienzos del mes de febrero de 2014, hasta el 10 de julio de 2015, producidos por diversas maquinarias allí utilizadas”, no solo en horarios diurnos, sino también “todos los días desde las 21.00 horas hasta las 07 .00 horas aproximadamente”.

En la resolución, también se destaca que “está acreditada la faz subjetiva del tipo contravencional, que exige el comportamiento doloso del autor, en la medida que a pesar que tenía conocimiento de la situación típica, de todas maneras continuó desarrollando actividades comerciales bajo las mismas condiciones que venía haciendo, sin realizar las mejo ras en las instalaciones o reformas efectivas para lograr la insonorización del establecimiento”.

Para definir la pena a imponer, el magistrado tuvo en cuenta la pretensión de la fiscalía, y sopesó las sanciones establecidas en el artículo 82 del Código Contravencional, el cual prevé para “quien perturba el descanso o la tranquilidad pública mediante ruidos que por su volumen, reiteración o persistencia excedan la normal tolerancia”, 1 a 5 días de trabajo de utilidad pública o multa de 200 a 1000 pesos; y “cuando la conducta se realiza en nombre, al amparo, en beneficio o con autorización de una persona de existencia ideal o del titular de una explotación o actividad”, la sanción establecida es de 600 a 10000 pesos.

“En favor del imputado habré de mensurar su predisposición para resolver el conflicto con celeridad, puesta de manifiesto en la audiencia celebrada en el día de la fecha y que no posee antecedentes contravencionales. Todo ello, sumado a los demás criterios de mensuración punitiva estatuidos por la ley de fondo, me llevan a sostener que la pena de multa acordada por las partes, de pesos cuatro mil, pagadera en cuatro cuotas iguales y consecutivas de mil pesos […], resulta acorde con la envergadura del tipo contravencional que se le atribuye”, concluyó el juez.

Fuente: palermonline.com.ar
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Se debe combatir la contaminación acústica

publicado poradmin16, 2016

Está presente de diversas maneras en la vida cotidiana. Y aunque hay quienes lo prefieren a la paz o al silencio de los cementerios, puede provocar trastornos a la salud. El ruido puede transformar la vida en desdichada, sobre todo cuando es persistente y alcanza una gran cantidad de decibeles. Su presencia es casi constante en la ciudad: motores, bocinazos, escapes, edificios en construcción, música a todo volumen, etcétera. En las horas pico, por las calles más transitadas de San Miguel de Tucumán por donde circulan varias líneas de ómnibus (Santiago del Estero, San Lorenzo, Crisóstomo Álvarez, General Paz, La Madrid, Laprida, Buenos Aires, Monteagudo), la existencia para los moradores puede resultar traumática, especialmente para los que viven en los primeros pisos de los edificios.

Se celebró el martes el Día Mundial de la Contaminación Acústica, que tiene por objetivo, entre otros, general conciencia sobre el daño a la salud que provoca la polución sonora. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el ruido es uno los factores ambientales que más enfermedades ocasiona. Un sonido molesto puede provocar estrés o reacciones violentas. Su repetición genera dolor en tímpano; ese síntoma se llama algiacusia. El dolor puede causar reacciones de diversos tipos, porque el cuerpo reacciona ante algo que lo lastima. La polución sonora puede aumentar la presión arterial, causar insomnio, ataques al corazón y afectar el sistema inmunológico y el metabolismo.

La OMS sostiene que lo máximo que puede soportar un ser humano son 70 decibeles (dB). A partir de los 70 dB y hasta los 80 dB, se pueden producir daños físicos y emocionales. En 2011, un ingeniero de la Universidad Tecnológica Nacional efectuó mediciones acústicas. Estas indicaron que el peor de los ruidos era el sonido de las motos (126,3 dB); le seguían la música a alto volumen que se propala en algunos negocios (108,6), los motores de los ómnibus al arrancar (92,2); los ringtones de los celulares (90,1); los timbres de las guarderías (87). El promedio en las horas pico era de entre 90 y 100 dB.

Nuestra sección de Cartas de Lectores refleja con alguna frecuencia quejas por la contaminación acústica. En nuestra edición del 5 de febrero pasado, la lectora Mariana Sobral recordó que durante años soportó en calle Amadeo Jacques frente a EDET “el batifondo descomunal que armaban varios jóvenes de los alrededores, hijos de profesionales… enfrentarlos era un desatino”. “Hasta molestaban a las empleadas que salían a cumplir con sus obligaciones, llegando algunas a tenerles tanto miedo que faltaban al trabajo. Incalculables fueron las llamadas a la Policía… Vivimos angustiosos momentos durante este flagelo, llegando a tal punto que tuvimos que malvender el departamento e irnos desmoralizados por la tremenda odisea vivida en una provincia donde la autoridad está ausente. Aún hoy los patoteros siguen invictos en la misma calle Amadeo Jacques”, concluyó.

Si bien hay normas que legislan sobre el ruido, no se cumplen con efectividad, especialmente en los vehículos particulares y en los transportes públicos. ¿Quién protege la salud y el descanso de los ciudadanos en materia de polución sonora? Sería tal vez positivo si el Ministerio de Salud y los municipios diseñaran una política ambiental que contemplara la educación y su aplicación

Fuente:  www.lagaceta.com.ar
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