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Ruidos molestos y la maldición de la planta baja, al tope del ranking de las peleas vecinales

publicado poradmin5, 2016

Son los principales motivos que enfrentan a los propietarios o inquilinos de un edificio. En su libro ‘Anécdotas de un Administrador de Consorcios’, Mariel Kernes compila historias íntimas de la propiedad horizontal. También son causales de diferendos el uso de espacios compartidos y el aumento de expensas.

Solo en la Ciudad de Buenos Aires, existen más de 5.400 administraciones que se encargan de contratar al personal que trabaja en un edificio, de su limpieza y mantenimiento, pero también de intervenir en los problemas personales que se generan entre los habitantes de los distintos departamentos.

“Administrar es mucho más complejo que solucionar problemas edilicios, tratar con gremios, organizar los trabajos de los encargados, administrar los gastos, pagos, preparar las expensas, etcétera. Administrar también es mediar y solucionar los conflictos vecinales, que no es un tema menor”, sostiene Mariel Kernes, autora del libro Anécdotas de un administrador de consorcios, publicado por Dunken, donde recopila historias, chismes y anécdotas de edificios porteños

Los pedidos más insólitos por parte de los vecinos, pasando por el papel que juegan los encargados, los mecanismos que utilizan los propietarios para elegir al administrador y los motivos que los enfrentan en las asambleas forman parte de estas narraciones. Como parte de estas experiencias, Kernes destaca que, lo que más hace sonar el teléfono del administrador para un reclamo, es:

—) Ruidos molestos: el volumen excesivo de la TV, la música e incluso conversaciones privadas, fiestas en días de semana hasta altas horas de la madrugada, mudanza de muebles en horarios insólitos y animales que ladran todo el día por estar encerrados están a la cabeza de este ranking.

—) La maldición de la planta baja: la mala costumbre de tirar distintas cosas por la ventana y utilizar como basural los patios y espacios verdes del edificio. Restos de fruta, cigarrillos y pañales son algunos de los objetos voladores que generan las principales quejas.

—) Espacios compartidos: la falta de limpieza de lugares comunes como el salón de usos múltiples (SUM), la pileta, vestuarios, gimnasio o dejar elementos personales en dichos espacios (como las bicicletas en el palier) son algunos de los problemas más frecuentes.

—) Aumento de expensas: sean por gastos corrientes o extraordinarios como reformas o arreglos, los aumentos generan la ira de los vecinos y las opiniones encontradas entre los que avalan el gasto y los que no (cuando hay posibilidad de ello, muchas veces los incrementos se producen por actualizaciones del sueldo del encargado y la administración no lo puede evitar).

—) Falta de atención de los administradores: los vecinos quieren respuestas inmediatas a toda hora del día. La respuesta demorada (aunque en el mismo día) de un administrador hace estallar la ira de los copropietarios.

Por último, y más allá de entretener a sus lectores, Kernes busca dejar algunas enseñanzas útiles para cualquier vecino que viva en propiedad horizontal y, por qué no, para los administradores que deberán sobrevivir a sus demandas.

Fuente: andigital.com.ar
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Los habitantes de Palermo, los más molestos por los ruidos

publicado poradmin4, 2015

Por la concentración de bares, restaurantes y boliches, esta zona lidera el ranking de reclamos de vecinos, según estadísticas de la fiscalía de la ciudad; lo siguen Balvanera y Caballito

Agustín es ingeniero industrial y vive en Palermo. Todas las mañanas debe levantarse a las 5.30 para llegar puntual a su trabajo, en Escobar. Pero hace meses que no duerme bien y casi siempre se retrasa. El infalible ladrido del caniche de su vecina, que comienza a las 23, se adueñó de sus pocas y preciadas horas de sueño. Y también de su paciencia? Por eso, no tuvo más remedio que denunciarla por ruidos molestos.

Este y otros casos, como el volumen alto de la música, una “previa” entre amigos en una casa, un gimnasio o el patio de una escuela, un músico que toca la batería y hasta un viejo aire acondicionado son los ruidos más comunes que perturban la vida de los porteños, y que los llevan a hacer una denuncia.

Según datos del Ministerio Público Fiscal de la ciudad, se registraron el año pasado 7008 denuncias por ruidos que perturban. Palermo, con 1326 presentaciones, encabeza el ranking, seguido por Balvanera (449) y Caballito (435). Eso sí: sólo el 15 por ciento de las denuncias encuentran una solución en la justicia porteña. El resto se desestima.

Los ruidos molestos están incluidos dentro de Código Contravencional, cuya aplicación es competencia de la Ciudad. Según indica el artículo 82, hay distintas penas para los infractores. La ley especifica: “Quien perturba el descanso o la tranquilidad pública mediante ruidos que por su volumen, reiteración o persistencia excedan la normal tolerancia es sancionado con uno a cinco días de trabajo de utilidad pública o multa de 200 a 1000 pesos. Cuando la conducta se realiza en nombre, al amparo, en beneficio o con autorización de una persona de existencia ideal o del titular de una explotación o actividad, se sanciona a éstos con multa de 600 a 10.000 pesos”.

Consultado el Ministerio Público Fiscal sobre cuántos vecinos debieron pagar una multa, no pudieron precisar esa información.

La cantidad de casos denunciados el año pasado duplicó las 3278 presentaciones que se hicieron en 2009. Debido a la acumulación de bares, boliches y restaurantes, Palermo concentró el 19% de las denuncias de toda la ciudad.

“Los conflictos por ruidos molestos están muy latentes en la Capital. En 2013 ocuparon más del 25% del total de las faltas contravencionales. Y a lo largo de los años el número de denuncias va en ascenso”, aseguró a LA NACION Matías Michienzi, fiscal porteño de primera instancia, especialista en medio ambiente.

Silvia Cabeza, presidenta de la asociación civil Oír Mejor, explicó que los porteños están expuestos a “peligrosos” niveles de ruido. “Los vecinos deben soportar todo tipo de ruidos molestos. Los reclamos más comunes son contra bares y restaurantes, ya que en el verano suelen sacar parlantes a la calle o poner música en terrazas a todo volumen. En zonas como Palermo o Cañitas, donde los vecinos conviven con la actividad gastronómica y bailable, hay niveles de ruidos intolerables. No alcanza ni con cerrar las ventanas”, dijo Cabeza.

Precisamente, en los meses de noviembre y diciembre de 2014 se registró mayor cantidad de denuncias, con 734 y 741 presentaciones, respectivamente. Además, en esos 61 días se concentró el 21% de denuncias.

Edgardo vive en un segundo piso en la calle Fitz Roy, a metros de Honduras, en Palermo, una calle repleta de bares y boliches. “Nací acá y no veo la hora de mudarme. Los ruidos son insoportables. Si no cierro las ventanas y prendo el aire acondicionado, no duermo. El verano siempre es un caos. No tanto por la música, sino por la gente que habla muy alto; que se agrupa en cualquier lado y se la pasan gritando. Los comerciantes tampoco ayudan. Anoche sufrí una guitarreada hasta las 7. No hago la denuncia porque creo que nada va a cambiar”, comentó.

Irene González también es vecina del barrio más conflictivo de la ciudad; vive en un departamento en la planta baja, a una cuadra de plaza Armenia: “Los fines de semana se hace muy difícil dormir. Al ruido de los bares y boliches se le agrega el de la gente que se reúne en las calles. Hace tiempo que esto cambió. Los vecinos ya nos acostumbramos al bullicio, pero es cada vez peor. Nunca me animé a hacer una denuncia”.

LA MAYORÍA SE DESESTIMA

El desenlace más común de estas situaciones es que la Justicia desestima las denuncias por falta de elementos probatorios. Según el Ministerio Público Fiscal, en los últimos cuatro años, más del 85% de los casos no prosperaron. Y el resto se definió en mediaciones y en juicios abreviados.

“Las denuncias se desestiman porque el conflicto se soluciona rápido entre los vecinos o bien porque no hay pruebas claras. En muchas ocasiones los vecinos no continúan con las actuaciones. Según la ley, tiene que haber una ratificación por parte del denunciante y eso muchas veces no ocurre porque el conflicto ya cesó”, indicó el fiscal Michienzi.

Los procesos de estas denuncias suelen ser cortos. Las mayoría de las causas por ruidos molestos que no son desestimadas finalizan antes de los primeros seis meses de proceso.

Pese a todo, hay quienes que todavía sostienen que ante este tipo de problemas es mejor “dialogar” con los vecinos antes que dirimir la discusión en la Justicia.

UN VECINO QUE GANÓ SU BATALLA

Vive a metros de la AU 25 de Mayo y sufre el caos vehicular

Pedro Barragán. Vecino de Constitución

Barragán vive en la calle Luis Sáenz Peña al 1200, en un sexto piso, a 50 metros de la autopista 25 de Mayo. Tras 14 años de reclamos por el nivel de los ruidos que provienen de la autovía 25 de Mayo, días atrás, la justicia porteña obligó a la empresa Autopistas Urbanas Sociedad Anónima (AUSA) a presentar un estudio de impacto ambiental y un plan de adecuación para realizar las obras necesarias para reducir los ruidos que emiten los más de 100.000 autos que recorren la autopista diariamente. Así, el vecino podrá tener su recompensa: dormir tranquilo.

VARIAS OPCIONES PARA CANALIZAR LOS RECLAMOS

Para denunciar ruidos molestos en la ciudad, los vecinos cuentan con diferentes mecanismos.
Una posibilidad es realizarla en forma presencial. Los interesados pueden acudir a cualquiera de las 12 unidades de orientación y denuncia diseminadas en distintos barrios porteños, donde serán atendidos por un funcionario del Ministerio Público Fiscal.
Por vía telefónica, está disponible la línea gratuita 0800-333-47225.
También se puede reclamar por correo electrónico, a la casilla denuncias@jusbaires.gov.ar
Otro medio es el sitio www.fiscalias.gob.ar “denuncia-en-linea”; en este caso, se pueden adjuntar archivos de audio que expongan los ruidos.

Fuente: www.lanacion.com.ar
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Completan en la refinería las obras que generaban los ruidos molestos

publicado poradmin22, 2014

La empresa YPF informó que concluyeron las tareas “de reparación de una de las antorchas del Complejo Industrial La Plata, con lo cual se normalizó el sistema de evacuación de gases”. Se trata de las obras que habían generado numerosas quejas de vecinales por ruidos molestos.

En ese marco, ayer el titular del Organismo para el Desarrollo Sostenible (OPDS), Hugo Bilbao, recorrió el complejo y comprobó “el normal funcionamiento de la antorcha tras las reparaciones en el aro de vapor de atomización, el sistema de pilotos y la virola superior del quemador”.

Desde la empresa se aseguró que “las mejoras se efectuaron luego de una minuciosa planificación, teniendo en cuenta los aspectos técnicos y de seguridad de los trabajadores”. Por su parte, el titular del OPDS indicó que “los trabajos que se hicieron en esta antorcha a 160 metros de altura vienen a subsanar los inconvenientes que fueron de público conocimiento en los que intervino el OPDS. Las obras implican mejores condiciones operativas en la Planta y mayor seguridad ambiental”.

Fuente: www.eldia.com.ar
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