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Viajar en subte: bajo tierra hay más ruido que en la calle

publicado poradmin5, 2015

Hay picos de 100 dB, muy superiores a las sugerencias de la OMS

El zumbido de un ventilador, el chirrido de una escalera mecánica, un saxofón y, de repente, la bocina del tren que llega, las puertas de los coches que se abren, el bullicio de las personas que se amontonan, otra bocina para anunciar la partida. Ruido. Ruido. Mucho ruido.

En cinco de las seis líneas del subterráneo, los índices de contaminación sonora son superiores a los de las esquinas porteñas más ruidosas. En la calle, los valores extremos se ubican en alrededor de 90 decibeles (dB). Bajo tierra, oscilan entre 80 y 90 dB, con picos que superan los 100 dB. La excepción es la línea A, donde circulan unidades nuevas que aíslan de la contaminación sonora.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los ruidos por encima de los 70 dB comienzan a afectar la audición, y si superan los 90 dB se vuelven dañinos. De acuerdo con los parámetros utilizados por los especialistas, una conversación entre dos personas se desarrolla en los 65 dB. Cuando los ruidos alcanzan un valor de 85 dB se ingresa en el umbral de las molestias y en los 110 dB se llega al nivel de dolor o algiacusia.

“La exposición diaria a ruidos molestos por encima de 85 dB provoca el deterioro de la audición”, sintetiza la directora del Centro de Desarrollo Profesional GAES, Silvia Neto, con quien LA NACION realizó las mediciones de los valores auditivos en las seis líneas de subte. “La pérdida de audición por exposición a ruidos intensos es irreversible. Sólo se puede compensar con el uso de audífonos”, sentencia.

En todas las líneas se realizaron dos mediciones con el sonómetro: una en el andén con la formación ingresando a la estación; la otra arriba de los coches en pleno viaje. Según los valores registrados, la mayor contaminación sonora es en la línea D. En la estación 9 de Julio, al subir por una escalera mecánica, el ruido alcanzó los 99 dB y en el andén fue de 90,5 dB. La formación sobre las vías provocó oscilaciones de entre 85 y 90 dB y un pico de 101,5 dB.

“Me resulta bastante estruendoso el viaje. Es un ruido fuerte, una molestia que ya tengo naturalizada. La contaminación también tiene que ver con las llamadas telefónicas dentro de los coches”, opinó Marcela Burgos, una usuaria frecuente de la línea D.

Todos los días, contó, viaja entre las estaciones Juramento y Catedral, ida y vuelta; cada tramo demanda unos 40 minutos. “Dejé de escuchar música durante el tiempo que estoy en mi casa. Regalé el televisor. Siento que alcancé un nivel de agotamiento sonoro”, agregó.

En la línea E el ruido sube desde el piso cuando el tren se encuentra en la estación Jujuy. Parece un compresor de aire comprimido que arroja 86 dB en el sonómetro. En el viaje hay picos de entre 90 y 95 dB, pero la marca mayor fue de 98 dB.

Parámetros similares se observaron en la estación Corrientes de la línea H. En el andén, al ingresar un tren, trepó hasta 91 dB, por encima del umbral de la molestia. Cerca de una ventana, los sonidos oscilantes llegaron a los 95 dB.

“El ruido bajo tierra tiene que ver con las formaciones porque la línea E es de las más postergadas. Hay muchos ruidos, los frenos hacen unos chirridos heavy metal todo el trayecto, pero cuanto más cerca de las terminales, peor”, sintetizó Alejandra Cosin, pasajera frecuente de la línea que une Virreyes y Bolívar. “Cuando queda parado sigue haciendo ruido, es como el infierno”, agregó, riéndose.

Trastorno del sueño, irritabilidad, pérdida de la capacidad de atención y problemas de comunicación son las situaciones de estrés que pueden sufrir las personas expuestas a ruidos molestos. “Los individuos van acumulando horas de deterioro auditivo a medida que pasa el tiempo. Dos horas diarias ya es perjudicial”, explicó Neto.

Los registros tomados en las líneas B y C son muy parecidos. En el andén, en ambos casos, la marca máxima alcanzó los 92 dB y la única diferencia estuvo en las vías: 88 dB en la B y 85 dB en la C.

Ante la consulta de LA NACION, un vocero de Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) respondió “que el mayor problema y donde se origina el ruido, es el material rodante” debido a que “el promedio de antigüedad de las flotas es muy grande” y son coches “que no se fabricaban con estándares de baja emisión de ruido”. Para mitigar el problema se instalaron paneles acústicos en las líneas C y D, se cambiaron rieles y comenzó a renovarse la flota.

La Agencia de Protección Ambiental (APrA) estableció que en los andenes el nival máximo no debe superar los 80 dB; el mismo valor se toma en cuenta para las formaciones, según las normas IRAM.

Sin embargo, todos los registros subterráneos se ubicaron por encima de esos valores y también de los máximos registrados en las esquinas más ruidosas de la ciudad. Según un estudio de 2014 del Centro de Investigación en Ingeniería Sustentable (CIIS) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo, en Rivadavia 3883 está el punto con mayor contaminación sonora, con 77,6 dB. Otros sitios conflictivos son Santa Fe y Callao (77,5 dB) y Cabildo y Juramento (75 dB).

La línea A es la única que se encuentra por debajo de esos valores. Los nuevos coches chinos parecen absorber el ruido durante los viajes. El recorrido placentero, con aire acondicionado y mayor espacio en el interior, arroja sonidos de entre 60 y 70 dB que se elevan a 86 dB cuando suena la alarma. Son como un oasis en el medio del desierto.

Fuente: La Nación
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Clausuraron el “Camaleón Bailable” por ruidos molestos

publicado poradmin29, 2014

Inspección General clausuró la confitería tras comprobar que los ruidos afectaban a los vecinos. Además, encontraron varios menores en el local y constataron que se vendía alcohol en recipientes no permitidos.

Durante la madrugada del domingo personal de Inspección General clausuró el boliche “Camaleón Bailable” luego de constatar a través de diversos estudios realizados en inmuebles aledaños, que el local generaba ruidos molestos. Además, la Dirección de Niñez y Juventud encontró más de diez menores en el lugar, algunos de ellos consumiendo alcohol.

El comercio ubicado sobre la avenida Independencia entre Rawson y Garay había sido denunciado en reiteradas oportunidades por vecinos de la zona, tanto por ruidos molestos como por los disturbios que se generaban en la puerta del boliche.

En un operativo realizado el pasado fin de semana, personal de Inspección General en conjunto con agentes de la Dirección de Niñez y Juventud, procedieron a clasurar el conflictivo boliche, por el incumplimiento de varias normativas.

El director de Inspección General, Eduardo Bruzzeta, explicó a 0223 que a raíz de las denuncias de vecinos “se venían realizando estudios en inmuebles que están próximos al boliche para determinar si se generaban ruidos molestos y una vez que esto se comprobó, se procedió a la clausura”.

“Personal de la Dirección de Niñez y Juventud intervino en el operativo y constató que en el local se encontraban más de diez menores, algunos de ellos consumiendo alcohol”, detalló el funcionario.

Además, en una de las barras del boliche los inspectores detectaron que se expendían bebidas en recipientes que superaban los 330 centímetros cúbicos, que es la medida permitida, lo que motivó una infracción más por parte de los titulares del comercio.

El restaurante Wallace, ubicado en la calle Alberti entre La Rioja e Irigoyen, también fue clausurado en la madrugada del domingo por comprobar que en el local había gente bailando, una actividad para la que no tiene habilitación municipal.

Fuente: www.0223.com.ar
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Pedirán la clausura definitiva de Yamper, que reabrió este fin de semana

publicado poradmin9, 2014

Los vecinos de la confitería de Ovidio Lagos al 4500, que el sábado funcionó como La Morena, pese a la clausura preventiva de junio del año pasado, fueron al Concejo a pedir una solución definitiva a las irregularidades de ese comercio.

Los concejales María Eugenia Schmuck (UCR) y Roy López Molina (Pro) pedirán que la Municipalidad cierre definitivamente el boliche Yamper, ubicado en Ovidio Lagos 4564, que fue clausurado preventivamente en junio del año pasado tras la muerte de un policía que realizaba tareas de seguridad, y que el sábado reabrió sus puertas como La Morena. Los ediles motorizarán la solicitud a través de un proyecto que pretenden tratar en la sesión del próximo jueves. “Los vecinos están cansados, se sienten defraudados y abandonados viendo que siempre el boliche vuelve a abrir. Hay que profundizar los controles para garantizar una buena convivencia y la seguridad de padres, jóvenes y vecinos”, señaló Schmuck. “Hoy la Municipalidad debe tomar el toro por las astas y asumir la decisión política de no reabrir nuevamente Yamper“, dijo López Molina. Desde el Municipio aclararon que los inspectores, al constatar la violación de la clausura, decidieron reimplantarla. El Tribunal Municipal de Faltas determinará cuál será el futuro del lugar.
Schmuck y López Molina recibieron ayer en el Palacio Vasallo a un grupo de vecinos del lugar, quienes volvieron a quejarse por la reapertura del boliche, esta vez bajo el nombre La Morena. A uno de ellos le rompieron el vidrio de su camioneta que estaba estacionada en la puerta, y varios plantearon las dificultades para conciliar el sueño por los ruidos y gritos. Los ediles habían sido alertados el viernes por habitantes del barrio que el boliche iba a abrir sus puertas al día siguiente pese a que estaba clausurado preventivamente desde junio del año pasado.

Los concejales se comunicaron el mismo sábado con los funcionarios de la secretaría de Control y Convivencia Ciudadana. “Nos dijeron que no podían abrir porque había una clausura y que ellos no habían sido notificados en ningún momento de alguna resolución judicial, de todas maneras abrieron igual“, dijo Schmuck a Rosario/12. Luego de recibir ayer a los vecinos, los concejales presentaron un proyecto pidiendo la caducidad definitiva de la habilitación. “Es una decisión que tiene que tomar el Municipio”, subrayó la edila radical.

“Lo denunciamos en enero y ocurrió en junio, reabrió Yamper con otro nombre”, señaló el concejal López Molina, quien calificó a la reapertura como una falta grave y que el lugar no tiene las condiciones edilicias para ser habilitado. “La preocupación de los vecinos excede las quejas por ruidos y molestias que todo boliche puede generar, a los vecinos les preocupa, sobre todo, la inseguridad y los hechos de violencia que había generado permanentemente Yamper”, agregó el edil macrista. Previo a la presentación del proyecto, los concejales anunciaron que se reunirán mañana a las 12 con los vecinos en la zona del boliche.

El secretario de Control y Convivencia Ciudadana municipal, Pablo Seghezzo, explicó a este diario que el lugar tenía una clausura preventiva y que habían presentado un recurso de amparo, pero “no hubo una notificación judicial de la posibilidad de abrir por lo que violaron la clausura”. El funcionario agregó que enviaron inspectores que constataron la violación de clausura y la reimplantaron. “Todo fue girado al Tribunal Municipal de Faltas que determinará cuál va a ser el futuro del local, pero se trata de una falta grave”, precisó Seghezzo.

Por su parte, desde los Espacios Culturales Unidos de Rosario (ECUR) realizarán hoy una presentación en la Comisión de Gobierno del Concejo Municipal preocupados por la reciente clausura del Bar Olimpo por ruidos molestos. “La discusión por la noche, que hoy se sucede en la agenda pública y en el Concejo Municipal y que incluye a bolicheros y dueños de bares que hasta ahora se han convocado a debatir, deja afuera a los Espacios Culturales que abundan en la ciudad“, señalaron a través de un comunicado

Fuente: www.agenciafe.com
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