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Proponen creación de Juzgado Ambiental y Oficina de Control de Ruidos y Vibraciones

publicado poradmin26, 2013

La iniciativa cuenta con el respaldo de 1454 vecinos que viven en 27 barrios de la ciudad y tiene como objetivo mejorar los controles para revertir el crecimiento de la violencia acústica. Es apoyada por profesionales de la salud, concejales y funcionarios.

La Asociación Unidos por el Silencio elevó a la Convención Constituyente un novedoso proyecto que plantea la creación de un Juzgado de Faltas Ambientales y la incorporación al organigrama municipal de una Oficina de Control de Ruidos y Vibraciones.

En el primero de los casos, piden que este nuevo Juzgado esté integrado por un juez que posea conocimientos específicos o asesoramiento calificado y concentre y juzgue todas las causas relacionadas con faltas, infracciones o contravenciones que afecten la salud e higiene, medio ambiente y equilibrio ecológico, como las derivadas de la violación a las ordenanzas que penalizan los ruidos molestos, arrojo o depósito de residuos, aguas servidas, emanación de gases tóxicos, olores nauseabundos, etc.

Señalan que induce al pedido, el escaso o nulo interés que en la actualidad le prestan los jueces de Falta a los expedientes ambientales “ya que, a excepción del Juzgado Nº 2 que trabaja con seriedad y eficiencia, el resto no aplica las sanciones establecidas en la ordenanza 5494, tarda un año en citar al infractor o directamente desestima las causas y las envía al archivo, dejándolo impune”.

Con respecto a la Oficina de Control de Ruidos y Vibraciones, explican que “Corrientes es la única ciudad de la Argentina que ostenta el triste récord de tener personas fallecidas y otras con patologías severas a causa de la violencia acústica”.

Por tal motivo y por “la creciente demanda social que se manifiesta a través del incremento mensual de denuncias por ruidos molestos que en el mes de septiembre superó las 2200, se hace necesaria la creación de esta nueva estructura para educar, concientizar, prevenir conflictos y mejorar los controles”.

Sobre este último tema, señalan que en la actualidad, el control está a cargo de la Dirección de Saneamiento Ambiental que la mayoría de los días asigna un solo inspector por turno para una ciudad de 400.000 habitantes donde este tipo de infracciones se cometen todos los días en los 105 barrios de la ciudad.

Por otro lado, aclaran que esta Dirección tampoco cumple con el Protocolo de Actuación que suscribió el Municipio con el Gobierno Provincial en la Defensoría del Pueblo y no aplica las ordenanzas vigentes porque el propio director confunde conceptos legales elementales como los de Ruidos Ambientes, Picos frecuentes y escasos. Asimismo advierten que los propios inspectores reconocen que no se los capacita adecuadamente, desconocen las nociones básicas y no están al tanto de las ordenanzas existentes, por lo que no pueden hacer constar su número en ninguna de las actas que labran.

El proyecto consta de 71 hojas, cuenta con el informe de un prestigioso psiquiatra local y con 56 planillas que poseen 1454 firmas, entre las cuales sobresalen la de los concejales, Claudio Polich y José Ramírez Alegre y la del subsecretario de Seguridad de la Provincia, Guillermo Weyler.

Creemos que no va a haber inconvenientes en su aprobación porque el futuro intendente declaró que el medio ambiente será una de sus prioridades” comentó Jorge Echeverz, coordinador general de Unidos por el Silencio.

Fuente: www.momarandu.com
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Mucho más que ruidos molestos

publicado poradmin26, 2013

El ataque ocurrió el domingo pasado, cerca de las 9, cuando Walter Montaner (37) y un amigo, Fabricio Alarcón (22), habían sido heridos por disparos cuando estaban en Fiji, un bar ubicado en Santiago del Estero y 25 de Mayo.

Ambos estaban con sus novias cuando un grupo de muchachos comenzó a discutir acaloradamente. Desde hace más de 10 años, Walter trabajaba como personal de seguridad en otro pub de la zona, y creyó que podía colaborar en dispersar la pelea. El resultado de su intervención fue el peor. Un hombre, al que los testigos describieron como una persona alta, calva y que llevaba puesta una camiseta de Colón, sacó un arma y disparó a mansalva. Dos de esos disparos impactaron, uno en el cuerpo de Walter y el otro en el cuerpo de Fabricio. A ambos los hirió en la zona del estómago. El proyectil de Walter le perforó el bazo y los intestinos. Falleció en horas de la tarde. En cuanto a Alarcón, voceros médicos indicaron que se recuperaba en el mismo hospital de su herida en el costado izquierdo del abdomen.

Uno de los primeros cuestionamientos que generó este caso fue por qué el bar aún estaba abierto y por qué podía estar vendiendo alcohol. La respuesta de la Secretaría de Control fue que las habilitaciones eran correctas y que la veda seca finaliza a las 8. Sin embargo, más allá de que las normas se cumplían, el desenlace fatal de la historia era un final que los vecinos de la zona estaban pronosticando. Ahora, las quejas y los reclamos llegan al gobierno municipal y a la Justicia santafesina desde todos los ángulos. Según información proporcionada por la Municipalidad de Santa Fe, desde abril del año pasado a la actualidad, hubo al menos seis denuncias por ruidos molestos a la línea gratuita municipal contra el bar donde se produjo la balacera el domingo pasado.

Las quejas al 0800 fueron por ruidos molestos –competencia de la Brigada municipal que trabaja en el tema–, pero también hubo denuncias a la oficina de Derechos Ciudadanos, que mencionaban situaciones que podían generar peligro para los habitantes de ese sector. El año pasado, hubo tres denuncias por ruidos molestos provenientes del bar Fiji: el 25 de abril, el 4 de mayo y el 20 de julio. Los inspectores labraron infracción por la contaminación sonora.

El 31 de mayo de 2013, el área de Control Municipal clausuró el bar porque en una de las inspecciones de rutina el personal del comercio no permitió el ingreso de los inspectores, según información de la Municipalidad de Santa Fe. Este año hubo también otras tres denuncias por ruidos molestos al 0800 municipal: el 20 de junio, el 30 de agosto y el 21 de septiembre. Desde el municipio aclararon que Fiji “no es un pub, ni un local bailable, es un bar con habilitación como tal y que funcionaba de acuerdo a la normativa para esa clasificación”.

Fuente: www.agenciafe.com
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Bar Fiji: seis denuncias, una infracción y una clausura en un año y medio

publicado poradmin23, 2013

El Municipio recibió reiteradas quejas de vecinos por ruidos molestos y por el “mal ambiente” que había en el bar. El Secretario de Control, Ramiro Dall’aglio dijo que hicieron las inspecciones que son de competencia municipal (ruidos molestos y venta de alcohol) pero aclaró: “No podemos hacer lo que no hace la Policía”.

El bar Fiji, donde el domingo a las 10 de la mañana se desató la tragedia que terminó con la vida de Walter Gonzalo Montaner, era blanco de los padecimientos de los vecinos desde hacía más de cinco años. Las quejas por “ruidos molestos” y por el “mal ambiente” que reunía el lugar se reiteraron al 0800 de la Municipalidad. Según sus registros, desde 2012 recibió seis denuncias: los días 25 de abril, 4 de mayo y 20 de julio del año pasado; y 20 de junio, 30 de agosto y el 21 de septiembre de este año. Como consecuencia, al bar se le labró un acta de infracción en 2012 y se clausuró en forma preventiva en junio pasado por unos días, precisamente por obstruir la inspección.

Al estar inscripto bajo la categoría de bar, Fiji no tenía horario de apertura ni de cierre; podía funcionar las 24 horas y vender bebidas alcohólicas durante la mañana. Y es lo que hacía. Por eso, los domingos continuaba abierto hasta pasado el mediodía, pero con la música fuerte y a puertas cerradas.

En una entrevista con El Litoral, el secretario de Control de la Municipalidad, Ramiro Dall’Aglio reconoció que las quejas de los vecinos excedían el problema de los ruidos molestos por la música fuerte y abarcaban “un ambiente complejo, con gente armada o consumiendo estupefacientes”. Pero aclaró que eso excede las funciones de un inspector municipal, con lo cual “eran derivadas a la policía”.

—¿Qué tipos de denuncias de vecinos recibieron durante este año y en años anteriores?

Ruidos molestos, fundamentalmente.

—¿En qué horarios?

—Diversos horarios, durante los sábados a la tarde cuando hacía las pruebas de sonido y por la mañana del domingo. En junio fue clausurado en forma preventiva hasta dar garantía de funcionamiento acorde a las normas reglamentarias por obstruir la inspección. Nunca perdieron la habilitación, no tuvieron una actuación que amerite el quite de la habilitación.

—¿Sólo recibieron denuncias por ruidos molestos?

—Teníamos denuncias en la oficina de Derecho Ciudadano por el ambiente complejo, por molestar a vecinos y a gente que pasaba por el lugar y por ingesta de estupefacientes. Pero esas cuestiones las giramos a la Policía. Nosotros no tenemos formas de controlar eso.

—¿Y cuál es el objetivo del control entonces?

—Que se adapten a la normativa.

—Si ustedes hacían una inspección a las 10 de la mañana y no estaban funcionando como un bar tradicional y tenían denuncias de vecinos por música alta y ruidos molestos a esa hora, ¿no podían intervenir?

Bares con música hay funcionando a esa hora en la ciudad. Este era un bar de la nocturnidad, tenemos muchas denuncias, es un bar al que iba gente a tomar algo después de trabajar toda la noche, si vendían alcohol y ponían música, no es infracción.

—¿El municipio no puede actuar en ese caso, con las quejas de los vecinos?

—Por ruidos molestos sí y actuó la Brigada de Contaminación Sonora que en reiteradas oportunidades les hizo bajar la música y se labraron acta de infracciones. Pero lo que no hace la Policía no lo podemos hacer nosotros. El problema es que ese lugar funcionaba porque otro negocio funcionaba y es muy complicado y eso no lo va a solucionar un inspector.

—Pero si el municipio sabe de esta situación, ¿ha derivado la denuncia a la Policía, intervino denunciando este tipo de hechos para que no terminen como terminó?

—A la denuncia la hace el vecino y nosotros las giramos, a todas, a la Policía. Pero el tema es que caen los inspectores, le hacen bajar la música y le hacen infracción si se pasa de los decibeles permitidos. Han tenido inspecciones casi todos los fines de semana. Sabíamos que muchas de las denuncias que entraban eran por un ambiente complejo que había en el lugar, gente armada o consumiendo estupefacientes, lo cual es imposible para un inspector.

—¿Nunca se pensó en un operativo en conjunto con la Policía?

—¿Operativo para qué?

—Y, para detectar este tipo de situaciones que ustedes recibían como denuncias.

—Lo tiene que hacer la Policía, nosotros no podemos ir a constatar.

—Pero en conjunto, cada uno con sus competencias.

—No hacemos controles con la Policía, no podemos decirles a ellos qué hacer.

—Pero coordinarlos con el Ministerio de Seguridad, no diciéndoles ustedes a la Policía lo que tiene que hacer.

—¿Por gente armada o drogas?

—Claro, teniendo en cuenta las denuncias que recibían de los vecinos por el ambiente complejo.

No, no hicimos ningún operativo conjunto, les giramos a la Policía para que tomen cartas en el asunto en los temas que son policiales y nosotros nos concentramos en los municipales. Se controla el expendio de alcohol y ruidos molestos, el resto de las cuestiones son policiales. En términos de lo que es el cumplimiento de la ordenanza municipal, Fiji ha sido acosado por los inspectores. Lo que pasa es que hay una problemática que trasciende la cuestión de las infracciones que labra la Municipalidad y nosotros podemos hacer operativos conjuntos con la Policía para controlar lo nuestro que es el alcohol y el ruido. Pero no podemos invitarlos a que hagan un operativo con nosotros para que hagan la parte de ellos y controlen si hay gente armada, o consumiendo drogas.

Fuente: www.agenciafe.com
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