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Dudas y denuncias de vecinos

publicado poradmin29, 2016

La vecina Mariana Paz y otros vecinos presentaron una queja ante el gerente de la empresa, Ricardo Jiménez, por el “accionar” de Buspack.

Advirtieron sobre “problemas edilicios” en casas colindantes al lavadero de colectivos.

Reclamaron por el “vertido de líquidos cloacales y gasoil a la vía pública (sobre Junín), ruidos molestos a toda hora y preocupación por incendios reiterados en las unidades del predio poniendo en riesgo a la comunidad”.

La mujer también se presentó ante la Defensoría del Pueblo para obtener un acuerdo resarcitorio para arreglar su casa. Finalmente, dijo que la firma no brindó una respuesta.

Para Oscar, otro vecino, existen dos “problemas”: la supuesta contaminación ambiental y sonora, que adjudica a la firma.

El hombre coincide con Paz en que la empresa “ha blanqueado un poquito los desagües”, pero ilustró lo que considera que es la situación de la zona: “No se sabe cómo es el olor a lluvia. Ahora es olor a gasoil”.

Nicolás Tello vive a metros de Buspack. Señaló que convocó a marchas porque dijo que la empresa vertía líquidos. Para el hombre, hubo “desidia funcional porque no controlaron a la empresa”.

Fuente: www.lavoz.com.ar
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Hubo 944 denuncias por ruidos molestos en lo que va del año

publicado poradmin19, 2016

Del total, 584 fueron por situaciones diurnas y 360 por la noche o en fines de semana. Sólo se labraron 109 actas, notificaciones o infracciones. En la mayoría de los casos se trata de conflictos entre vecinos: algunos se resuelven con mediación pero otros requieren intervención policial.

Zulma Pioli compró un departamento en la Recoleta. Se mudó un sábado al mediodía y esa noche tendió su cama y se acostó a dormir. No pudo. A la medianoche, una penetrante voz con micrófono la invitaba también a ella a cantar el feliz cumpleaños y a bailar toda la noche. Venía del bar con ínfulas de boliche que estaba junto al edificio. Abrazó la almohada y buscó un rincón en el comedor. En el living. Hasta tiró el colchón en la cocina. Cuando se descubrió tratando de dormir en la bañadera, lloró. “Ahí tuve la certeza de que los jueves, viernes y sábado ya no podría dormir más”, contó.

En barrio Nuevo Horizonte, en el norte de la ciudad, Diego Lamas se encerró en el baño, se escondió bajo dos frazadas, y llamó al 911. “Era la única manera de que la policía me escuche, del otro lado del teléfono, y de que los vecinos no supieran que los estaba denunciando por las horas que llevaban con la música a un volumen extremo”, explicó Pablo.

Por casos como éstos, similares al suyo, el 16 de mayo Pablo Ramírez creó la página de Facebook “Santa Fe necesita descansar”. Es diseñador gráfico y si bien poco sabía de leyes, psicología y ruido se volvió un experto en la materia. No sólo indagó sobre la legislación vigente en Santa Fe y en otras ciudades del país y el mundo, también sobre los daños que genera en el cuerpo y los medios de resolución de conflictos generados por los altos decibeles. Y se volvió consejero de los santafesinos a quienes, como a él, el ruido no los dejaba descansar.

Ruido social y ruido comercial

Los casos expuestos son ejemplo de la Santa Fe del ruido que divide los bulevares. Por un lado, el ruido comercial que es el generado por empresas que se instalan en zonas residenciales y emiten sonidos excesivos para sus vecinos. Los casos más denunciados son los gimnasios, peloteros, canchas de fútbol 5 y bares.

Por otro, situaciones de índole social que son inherentes al ruido. En estos casos, a la tolerancia propia de la convivencia se suma la música a decibeles muy altos, en horarios diurnos y nocturnos. “En los últimos meses recibimos a personas grandes que habitan su casa de siempre, y que viven la transformación del barrio con la llegada de nuevos vecinos que tienen a la música fuerte entre otros malos hábitos”, relató la Dra. Liliana Campomanes, de Defensoría del Pueblo.

Las cifras avalan la impresión de Pablo Ramírez y de Defensoría: en lo que va del año, el municipio recibió 944 denuncias por ruidos molestos.

En el marco de las disposiciones de la Ordenanza Municipal Nº 9.623, si el ruido se produce en horarios diurnos la dirección de aplicación es la Subsecretaría de Ambiente. Allí 12 inspectores miden los decibeles los días hábiles, desde las 7 y hasta la medianoche, entre otros controles. Ellos intervinieron en el 61% (584) de las denuncias recibidas, pero sólo 14 derivaron en la notificación de una infracción, y en 10 se labraron actas de infracción a juzgarse por la Justicia Administrativa de Faltas Municipal.

El 39% (360 casos) de las 944 denuncias fueron realizadas por vecinos durante la noche o los fines de semana, y en 170 intervenciones se constató que se superaba el umbral de decibeles permitidos. En estas ocasiones actúa la Brigada de Contaminación Sonora formada por inspectores municipales que acuden al domicilio del denunciante y miden el ruido con decibelímetro para determinar si excede lo permitido. Si quien lo origina supera lo previsto en las normas municipales es plausible de multas fijadas por el Tribunal de Faltas Municipal. “La brigada actúa cada vez que se genera una situación de molestia sonora: los inspectores realizan la medición y, si hay infracción, instan al causante a cesar los ruidos” explicó el secretario de Control, Ramiro Dall Aglio. Esto sucedió en 85 casos que concluyeron en actas de infracción: actividades bailables comerciales, fiestas públicas y privadas.

Las dos ciudades

En el vacío de las cifras están los casos que no llegaron a infracción, ni a notificación, ni a multa. Allí, “lo más frecuente son los conflictos entre vecinos”, comentó el subsecretario de Ambiente, Roberto Celano. Esto comprende desde la música alta hasta la realización de reuniones en domicilios e incluso mascotas que generan ruidos constantes y causan perjuicio al vecino.

En los casos de conflicto, tanto los inspectores de Ambiente como la Brigada nocturna piden la asistencia de la Guardia de Seguridad Institucional (GSI) municipal, para medir los decibeles en el domicilio del denunciante. “En estos casos de conflictos muchas veces los inspectores son agredidos, y si bien en la mayoría de los casos no pasa de lo verbal requieren la asistencia de GSI para realizar la medición”, explicó Celano.

Desde allí, la infracción pasa a Control, donde se realiza el acta correspondiente que pasa a Juzgado de Faltas. “En caso de ser necesario se cita a ambos vecinos para realizar una conciliación y lograr un entendimiento”, agregó el funcionario de Ambiente.

A partir del medio centenar de mensajes que recibió en la página de Facebook, Pablo Ramírez hizo su propio análisis de situación. “Los barrios se dividen en dos grupos: en el norte de la ciudad el problema principal es la convivencia entre vecinos”, explicó. Así le expresaron por mensajes a la página vecinos de Santa Marta, Villa Elsa, Yapeyú, Nuevo Horizonte, Cabaña Leiva y Altos del Valle, entre otros.

“En el centro o barrios residenciales como Candioti o Siete Jefes, los reclamos son por locales comerciales de todo tipo”, agregó. En ambos casos quien lee, contesta y contiene saca la misma conclusión: “Es muy común que la gente no quiera hacer la denuncia a la Municipalidad o a la Policía para no dejar sus datos y ser identificado e intenta acostumbrarse a una situación que lo perjudica”.

Ramírez sostiene que cada caso es una situación compleja. “La gente escribe para descargarse, para ver qué puede hacer porque está desesperada y muchas veces al borde de situaciones de violencia que creo he desactivado en más de una ocasión”, relató.

Soluciones posibles

Existen diferentes vías para resolver este tipo de situaciones. Con la multa, algunos de los establecimientos que originan el ruido comercial corrigen la causa: hacen reformas en su estructura, colocan materiales de aislación acústica. De subsistir el problema, Defensoría actúa junto con la oficina de Derecho Ciudadano del municipio y convoca a las partes a una mesa de mediación para alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambos.

“Sin embargo, hay veces que el ruido es sólo una punta de la situación en la cual se origina; algunas pueden tratarse con mediación pero, por su complejidad, otras no”, agregó desde Defensoría, Liliana Campomanes.

En esos casos se busca contención a través del Centro de Asistencia a la Víctima y al Testigo del Delito (C.A.V.) de Defensoría del Pueblo, con protección de identidad y un contacto inmediato con el Ministerio de Seguridad. En los casos más extremos, se puede acudir directamente a la fuerza pública mediante un llamado a la Policía o a Emergencias 911.

Más allá de la queja o recomendaciones Pablo Ramírez, quien con la creación de la página en Facebook “Santa Fe necesita descansar” se convirtió en experto en materia de ruido, elabora por estos días un anteproyecto de ordenanza. Titulada “Protección contra ruidos y vibraciones nocivas, innecesarias y excesivas”, su redactor considera que es superadora de las vigentes.

“No soy militante de ningún partido político y no estoy en ninguna estructura, pero averigüé y cualquier ciudadano puede presentar un proyecto de ordenanza para que sea tratado en el Concejo -dijo, confiado-. El ruido no va ganar”.

Ordenanza

Sancionada en 1992, la Ordenanza municipal 9.623 regula los ruidos molestos, innecesarios y excesivos; establece responsabilidades y penalidades. La norma designa a la Municipalidad, por intermedio de la repartición correspondiente, como “el único organismo encargado de las verificaciones técnicas”.

Fuente: www.ellitoral.com
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Capital busca prohibir los locales bailables en la Arístides

publicado poradmin26, 2014

El intendente Suárez envió al Concejo Deliberante la modificación de la ordenanza actual, que rige desde abril de este año. Habría estacionamiento medido nocturno.

Una modificación de una ordenanza de Capital intenta dar una solución a las históricas quejas de los vecinos de la Quinta Sección sobre los disturbios que denuncian que se generan en la avenida Arístides Villanueva en las noches.

La medida busca evitar que los bares, como ocurre actualmente, luego de determinado horario, se conviertan en boliches bailables.

El actual intendente de Capital, Rodolfo Suárez -que asumió en el cargo tras el fallecimiento de Víctor Fayad el 7 de agosto- envió el proyecto de modificación de la ordenanza Nº 3.866/14 hoy al Concejo Deliberante y será tratado el martes próximo.

La nueva norma prohibiría, además de que se baile en el lugar, la taquilla. La intención de Suárez es que la Arístides sea una zona de bares y restaurantes, pero no de boliches.

“Creo que si avanzamos en darle este tópico (a esa calle) será muy bueno para todos”, dijo el funcionario. Ninguno de los bares de la zona tiene habilitación para boliche y hasta ahora hay ocho locales que incumplen la norma.

Según el nuevo proyecto, sí se permitirá que en los locales se realice un espectáculo de teatro, que toque una banda de música en vivo o actividades de este tipo, pero “de ninguna manera habrá boliche bailable”, resaltó Suárez, y agregó: “Lo que queremos es que esa calle sea un lugar gastronómico turístico, con diversión, pero no en exceso”, y para eso “los controles serán reforzados”.

Quejas reiteradas

La medida se tomó en base a las reiteradas quejas de los vecinos de la zona residencial por los ruidos molestos, generados por los elevados volúmenes de la música, y por los disturbios que los jóvenes generan a la salida de los festejos. Al respecto, Luis Duarte, presidente de la Unión Vecinal de la Quinta Sección, dijo a Los Andes: “Me parece muy bien este proyecto porque realmente es el sentir de todos los vecinos. Lo que molesta, principalmente, es la música con amplificador de sonido. Hay veces que no hay ni gente y tienen la música a todo volumen, y encima no tienen acondicionado el lugar”.

“El tema de los pubs -agregó Duarte- ya está instalado y hasta ahí es soportable, ya es un hecho consumado, pero lo que los vecinos esperamos es que si van a seguir abriendo locales, se pueda convivir” con ellos.

En ese sentido, el ex concejal demócrata se mostró optimista y dijo: “Espero que aprueben la modificación de la ordenanza, no creo que no lo hagan”.

La queja de los vecinos de la zona no es nueva, desde el 15 de abril de este año, cuando se estableció la ordenanza que rige actualmente, salieron a manifestarse tres veces en quince días.

La ordenanza Nº 3.866/14 (la que pretende modificarse) habilita a los locales a, luego de cenar, levantar el 50% de las mesas para que los clientes que ya están en el lugar puedan bailar, con un horario y volumen de la música regulados, y prohíbe la taquilla.

“Pero los empresarios no se adaptaron a la medida; después de la medianoche convertían el local en un boliche totalmente y cobran la taquilla adentro, intentando burlar la norma”, dijo el intendente Rodolfo Suárez. En ese sentido es que “tuvimos que modificar algunos puntos de la ordenanza”, agregó el funcionario municipal.

Suárez aseguró que los jóvenes que hasta ahora iban a bailar a la Arístides, a partir de este momento pueden hacerlo en otros boliches de Mendoza.

El jefe comunal dijo que el hecho de que esta sea una calle céntrica no es una excusa para mantener los boliches allí porque “vienen chicos de otros departamentos y así como se trasladan hasta allí pueden hacerlo a otros lugares, como por ejemplo Chacras de Coria, donde no hay impacto ambiental por ruidos molestos”.

En ese sentido, amplió que tampoco es una excusa el hecho de decir “‘cuando salen de bailar y han tomado es mejor que estén en un lugar céntrico’, porque el que va a manejar directamente no tiene que tomar. Para algo está la política del conductor asignado”, agregó.

En la zona de las calles San Martín, San Juan, República de Siria y Barraquero, en la Segunda Sección, ocurre algo similar. “Pero por orden judicial y basándose en los ‘derechos adquiridos’, no podemos modificar nada allí. Lo que intentamos es que no suceda lo mismo en la Arístides Villanueva con respecto a los derechos adquiridos”, dijo el intendente.

La postura de los dueños de los locales

Respecto de este proyecto de modificación de la ordenanza impulsado desde el Ejecutivo municipal, el encargado de Tao Bar, uno de los locales en los que actualmente se puede bailar, dijo que espera “que la decisión (de aprobarla o no) se tome en base a lo que sea mejor para la ciudad y no por una mezquindad política para ganar votos”.

Él brindó a Los Andes una serie de justificativos de por qué en la Arístides deben haber locales autorizados para bailar, cuáles son los principales problemas que esta actividad suscita y sus soluciones.

“Esta calle es un polo de desarrollo turístico y necesita una oferta variada, donde se encuentre un lugar bailable. Es un problema para el turista viajar de un punto de la provincia, donde va a cenar, por ejemplo a otro donde va a bailar. Además, le otorga seguridad”, dijo el empresario dedicado a la diversión nocturna.

El responsable de Tao consideró que esto también otorga una ventaja a los mendocinos porque “está todo concentrado en pocas cuadras. Esto significa seguridad para los que salen y tranquilidad para los padres, por la distancia y porque la Arístides otorga un entorno de confianza”.
“También hay complementariedad entre los rubros, un encadenamiento positivo”, resaltó.

Asimismo, resaltó las principales cuestiones por las que se quejan los vecinos y sus posibles soluciones. “Uno de los problemas es el estacionamiento y la falta de control a los “trapitos”, eso se soluciona con estacionamiento medido y “trapitos” registrados, consideró.

“Otro de los problemas es el desorden a altas horas de la noche, esto se soluciona con mayor cantidad de preventores en las calles. Este es un gasto que los dueños de los locales estamos dispuestos a financiar”, agregó.

Finalmente, remarcó la queja de los vecinos de la zona por los ruidos molestos. “Que no se habilite ningún local que no esté en una absoluta insonorización con paneles acústicos”, dijo, y remarcó que Mendoza necesita una calle como la Arístides, que brinda diferentes atractivos tanto para el turista como para el mendocino.

Regulación de los “trapitos”

Por otro lado, el intendente Rodolfo Suárez explicó que desde la comuna capitalina también están intentado reorganizar a los trapitos (cuidacoches) para “obtener un mayor control que beneficie a todos”.

El objetivo es poner estacionamiento medido, con una tarifa fija, en horario nocturno, que comenzaría a regir a partir de las 21 aproximadamente, y finalizaría cuando termine el horario de habilitación de los locales.

“De esta manera, los trapitos estarían regulados, censados, con cuadras asignadas a cada uno y con un monto prefijado para cobrar”, agregó el jefe comunal.

Actualmente no hay ninguna medida que regule el cobro del estacionamiento en la avenida Arístides Villanueva. De estar regulado, se sabría quién es el responsable por cuadra en caso de que ocurra algún inconveniente.

Además, los “trapitos” pasarían a integrar un programa social, como el que está en el municipio con los limpiavidrios, “que nos dio mucho resultado -dijo Suárez- y no hay limpiavidrios en Ciudad”.

Fuente: www.losandes.com.ar
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