Archivo de la categoría'Cargas dinámicas'


Los habitantes de Palermo, los más molestos por los ruidos

publicado poradmin4, 2015

Por la concentración de bares, restaurantes y boliches, esta zona lidera el ranking de reclamos de vecinos, según estadísticas de la fiscalía de la ciudad; lo siguen Balvanera y Caballito

Agustín es ingeniero industrial y vive en Palermo. Todas las mañanas debe levantarse a las 5.30 para llegar puntual a su trabajo, en Escobar. Pero hace meses que no duerme bien y casi siempre se retrasa. El infalible ladrido del caniche de su vecina, que comienza a las 23, se adueñó de sus pocas y preciadas horas de sueño. Y también de su paciencia? Por eso, no tuvo más remedio que denunciarla por ruidos molestos.

Este y otros casos, como el volumen alto de la música, una “previa” entre amigos en una casa, un gimnasio o el patio de una escuela, un músico que toca la batería y hasta un viejo aire acondicionado son los ruidos más comunes que perturban la vida de los porteños, y que los llevan a hacer una denuncia.

Según datos del Ministerio Público Fiscal de la ciudad, se registraron el año pasado 7008 denuncias por ruidos que perturban. Palermo, con 1326 presentaciones, encabeza el ranking, seguido por Balvanera (449) y Caballito (435). Eso sí: sólo el 15 por ciento de las denuncias encuentran una solución en la justicia porteña. El resto se desestima.

Los ruidos molestos están incluidos dentro de Código Contravencional, cuya aplicación es competencia de la Ciudad. Según indica el artículo 82, hay distintas penas para los infractores. La ley especifica: “Quien perturba el descanso o la tranquilidad pública mediante ruidos que por su volumen, reiteración o persistencia excedan la normal tolerancia es sancionado con uno a cinco días de trabajo de utilidad pública o multa de 200 a 1000 pesos. Cuando la conducta se realiza en nombre, al amparo, en beneficio o con autorización de una persona de existencia ideal o del titular de una explotación o actividad, se sanciona a éstos con multa de 600 a 10.000 pesos”.

Consultado el Ministerio Público Fiscal sobre cuántos vecinos debieron pagar una multa, no pudieron precisar esa información.

La cantidad de casos denunciados el año pasado duplicó las 3278 presentaciones que se hicieron en 2009. Debido a la acumulación de bares, boliches y restaurantes, Palermo concentró el 19% de las denuncias de toda la ciudad.

“Los conflictos por ruidos molestos están muy latentes en la Capital. En 2013 ocuparon más del 25% del total de las faltas contravencionales. Y a lo largo de los años el número de denuncias va en ascenso”, aseguró a LA NACION Matías Michienzi, fiscal porteño de primera instancia, especialista en medio ambiente.

Silvia Cabeza, presidenta de la asociación civil Oír Mejor, explicó que los porteños están expuestos a “peligrosos” niveles de ruido. “Los vecinos deben soportar todo tipo de ruidos molestos. Los reclamos más comunes son contra bares y restaurantes, ya que en el verano suelen sacar parlantes a la calle o poner música en terrazas a todo volumen. En zonas como Palermo o Cañitas, donde los vecinos conviven con la actividad gastronómica y bailable, hay niveles de ruidos intolerables. No alcanza ni con cerrar las ventanas”, dijo Cabeza.

Precisamente, en los meses de noviembre y diciembre de 2014 se registró mayor cantidad de denuncias, con 734 y 741 presentaciones, respectivamente. Además, en esos 61 días se concentró el 21% de denuncias.

Edgardo vive en un segundo piso en la calle Fitz Roy, a metros de Honduras, en Palermo, una calle repleta de bares y boliches. “Nací acá y no veo la hora de mudarme. Los ruidos son insoportables. Si no cierro las ventanas y prendo el aire acondicionado, no duermo. El verano siempre es un caos. No tanto por la música, sino por la gente que habla muy alto; que se agrupa en cualquier lado y se la pasan gritando. Los comerciantes tampoco ayudan. Anoche sufrí una guitarreada hasta las 7. No hago la denuncia porque creo que nada va a cambiar”, comentó.

Irene González también es vecina del barrio más conflictivo de la ciudad; vive en un departamento en la planta baja, a una cuadra de plaza Armenia: “Los fines de semana se hace muy difícil dormir. Al ruido de los bares y boliches se le agrega el de la gente que se reúne en las calles. Hace tiempo que esto cambió. Los vecinos ya nos acostumbramos al bullicio, pero es cada vez peor. Nunca me animé a hacer una denuncia”.

LA MAYORÍA SE DESESTIMA

El desenlace más común de estas situaciones es que la Justicia desestima las denuncias por falta de elementos probatorios. Según el Ministerio Público Fiscal, en los últimos cuatro años, más del 85% de los casos no prosperaron. Y el resto se definió en mediaciones y en juicios abreviados.

“Las denuncias se desestiman porque el conflicto se soluciona rápido entre los vecinos o bien porque no hay pruebas claras. En muchas ocasiones los vecinos no continúan con las actuaciones. Según la ley, tiene que haber una ratificación por parte del denunciante y eso muchas veces no ocurre porque el conflicto ya cesó”, indicó el fiscal Michienzi.

Los procesos de estas denuncias suelen ser cortos. Las mayoría de las causas por ruidos molestos que no son desestimadas finalizan antes de los primeros seis meses de proceso.

Pese a todo, hay quienes que todavía sostienen que ante este tipo de problemas es mejor “dialogar” con los vecinos antes que dirimir la discusión en la Justicia.

UN VECINO QUE GANÓ SU BATALLA

Vive a metros de la AU 25 de Mayo y sufre el caos vehicular

Pedro Barragán. Vecino de Constitución

Barragán vive en la calle Luis Sáenz Peña al 1200, en un sexto piso, a 50 metros de la autopista 25 de Mayo. Tras 14 años de reclamos por el nivel de los ruidos que provienen de la autovía 25 de Mayo, días atrás, la justicia porteña obligó a la empresa Autopistas Urbanas Sociedad Anónima (AUSA) a presentar un estudio de impacto ambiental y un plan de adecuación para realizar las obras necesarias para reducir los ruidos que emiten los más de 100.000 autos que recorren la autopista diariamente. Así, el vecino podrá tener su recompensa: dormir tranquilo.

VARIAS OPCIONES PARA CANALIZAR LOS RECLAMOS

Para denunciar ruidos molestos en la ciudad, los vecinos cuentan con diferentes mecanismos.
Una posibilidad es realizarla en forma presencial. Los interesados pueden acudir a cualquiera de las 12 unidades de orientación y denuncia diseminadas en distintos barrios porteños, donde serán atendidos por un funcionario del Ministerio Público Fiscal.
Por vía telefónica, está disponible la línea gratuita 0800-333-47225.
También se puede reclamar por correo electrónico, a la casilla denuncias@jusbaires.gov.ar
Otro medio es el sitio www.fiscalias.gob.ar “denuncia-en-linea”; en este caso, se pueden adjuntar archivos de audio que expongan los ruidos.

Fuente: www.lanacion.com.ar
Link: Ver Nota


Debate por la ordenanza de espectáculos púbicos y los espacios culturales

publicado poradmin6, 2014

La sucesión de clausura de bares culturales por “tergiversación de rubro”, desató un debate sobre la necesidad de modificar la ordenanza de espectáculos públicos. El entretenimiento, los ruidos molestos y la seguridad de los jóvenes en la noche.

Los secretarios de Control y Cultura, Pablo Seghezzo y Horacio Ríos, los concejales Jorge Boasso (Bloque Radical) y María Fernanda Gigliani (IP), y Juan Monteverde (FCF) participaron de un debate por la ordenanza de espectáculos públicos y la situación de los espacios culturales en la ciudad. “Hablando se entiende Rosario”, fue la consigna de los organizadores que conforman la agrupación Espacios Culturales de Rosario (ECUR), quienes plantean desde hace un tiempo, ante una seguidilla de clausuras, la necesidad de contar con una nueva regulación que los diferencie del resto de los actores de la nocturnidad rosarina. Si bien hubo objeciones y algunos cruces picantes por parte de Boasso debido a las reuniones realizadas con los funcionarios de Cultura y los referentes de los bares culturales para reglamentar por decreto un artículo de la norma mientras en el Palacio Vasallo se discute una nueva ordenanza, a partir del debate pudo visibilizarse aún más la problemática de estos espacios dedicados a la promoción de la cultura.
Para los organizadores del debate, que se realizó el pasado miércoles en el espacio Distrito Siete, existe una diferencia entre la regulación de la noche que, consideran, hace eje en el “entretenimiento”, centrando la discusión sólo en relación a los ruidos molestos y la seguridad, y donde las voces que se escuchan son siempre las mismas: cámaras gastronómicas, de bares y boliches, agentes de control y habilitación, y los espacios culturales que, precisamente, aportan a la promoción de la cultura en lugares que no siempre son redituables.

El primero en abrir el debate fue Seghezzo. Fiel a lo que viene declarando desde que asumió desde hace ocho meses la secretaría de Control y Convivencia Ciudadana, el funcionario dijo que la intención es hacer cumplir las normas. “Vengo a ser como el malo de la película, pero el objetivo es mejorar la convivencia en la ciudad cumpliendo con las normativas”, precisó Seghezzo, quien reconoció que tras su paso por varias funciones en el Ejecutivo nunca recibió “tantas llamadas de los tres poderes del Estado y de todos los partidos políticos por el tema de la noche”. El secretario de Control adhirió a la idea de avanzar en una solución parcial hasta que el Concejo apruebe una nueva ordenanza. “Estoy seguro que la normativa va a salir”, dijo antes de retirarse en primer lugar del debate por razones de agenda.

“Soy el polo opuesto a Seghezzo”, remarcó Ríos al inicio de su exposición que apuntó principalmente a los programas de la secretaría, fundamentalmente el de los artistas callejeros en la vía pública, inédito en Latinoamérica, 550 que actualmente cuentan con los permisos. Sobre la modificación por decreto de un artículo de la ordenanza 7218, el funcionario consideró que a partir de aplicarse mayores controles, y fundamentalmente a partir de la convocatoria que realizaron los bares culturales, sintió la necesidad de involucrarse, aceptando el debate, porque se trata de una actividad cultural.

“Entendemos que la secretaría no puede no estar en este debate”, agregó Ríos, quien también reconoció que “sería mejor tener una herramienta hasta llegar a tener la ordenanza sin que esto se transforme en un desaire ni una falta de respeto, flexibilizar un texto que es muy rígido”. En ese marco, el secretario de Cultura anunció la realización de una nueva reunión con los representantes de los bares culturales para avanzar con el decreto que apunta a adecuar su funcionamiento. “Hay una buena voluntad de diálogo y esperaremos llegar a una definición, incluso se está viendo cómo se introduce la sugerencia de la mediación, que a nosotros con los artistas callejeros nos dio mucho resultados, pero que tiene que ser sugerida”, precisó Ríos.

Estas reuniones generaron malestar en Boasso, presidente de la Comisión de Gobierno del Concejo Municipal, donde se vienen realizando reuniones de consultas para elaborar y aprobar una ordenanza que reemplace a la 7218. “Por unanimidad establecimos un procedimiento por iniciativa propia, es una lástima que ustedes lo boicoteen”, se quejó el edil radical, quien dijo lamentar que cuando la comisión convocó a representantes del Ejecutivo –fueron Seghezzo y el secretario de Gobierno, Fernando Asegurado– no lo hayan invitado a Ríos. “El Ejecutivo lo está enfocando mucho desde la óptica del control y no del acto cultural, pero nosotros desde el Concejo estamos escuchando a todos y ya estamos en el proceso final de consultas”, afirmó Boasso.

De todos modos, el edil radical valoró la actuación de Seghezzo al frente de la secretaría de Control al indicar que “se preocupó en hacer lo que debe hacer y empezó a cambiar la realidad ante una serie de incumplimientos que históricamente se daban en la ciudad”. El concejal adelantó que su equipo de asesores comenzó a elaborar un borrador, que no va a estar cerrado, y que será remitido a todas las personas consultadas. “Si nosotros en el Concejo por una vez nos pusimos de acuerdo en iniciar un proceso de consulta y participación, no puede el Ejecutivo cortarse solo con un sector, privilegiándolo por sobre los demás cuando estamos discutiendo la sustitución de una norma que seguramente va a contemplar a los espacios culturales. Nos hubiese gustado que lo que están consensuando se hubiera hecho en el lugar donde estamos consensuando la norma”, lanzó Boasso.

Ríos recogió el guante y le pidió a Boasso que admita que “desde el 2001, cuando se dio el último tratamiento, nunca se volvió a tratar esta normativa. No es que nosotros hicimos una asociación ilícita para desconocer ninguna cláusula, ningún reglamento. Tratamos de buscar una forma en el transitar del tiempo para favorecer una actividad; al contrario, estamos tratando de ampliar una reglamentación que favorezca una actividad que está asociada con la de la secretaría”.

Para la concejala Gigliani, es importante reconocer que la discusión se está dando porque “distintos espacios culturales de la ciudad se han puesto al frente de esta planificación de una ordenanza puntual porque hasta ese momento el Estado se estaba dedicando a cerrar los centros culturales, no a promoverlos”. La edila dijo que “sea por ordenanza o por decreto, privilegio que funcionen. Sí me parece que si está avanzada una discusión sobre características específicas que debe tener el rubro, justamente la alternativa es la creación de un nuevo rubro, sacarlo de la lógica de la ordenanza de espectáculos públicos”.

Según la concejala Gigliani, “esto también implica riesgos, tenemos que trabajar en cuáles son los requisitos para evitar que cualquier empresario intente esconderse detrás del rubro para llevar adelante su emprendimiento, aunque está claro que un empresario no se va a meter en este rubro porque no le va a convenir”. Sobre el funcionamiento de los espacios culturales, la edila a la que el pasado jueves le aprobaron la conformación de un bloque unipersonal planteó que “así como se promueven los clubes de barrio, y además hay un soporte por parte del Estado para sostenerlos, en ese mismo sentido tendría que irse. Por ejemplo, si hay que avanzar en una insonorización, el Estado podría prestar sus propios técnicos para ver qué hay que resolver en un inmueble que va a ser un espacio cultural, para ir resolviendo y no creando escollos”.

Monteverde dijo que “esta discusión muestra lo que está fallando hoy en Rosario, la falta de interés de determinados sectores llevan a que la cultura, en la supuesta ciudad de la cultura, se debata en estos términos. Por eso intentamos desde el Frente de la Ciudad Futura, nucleando a los actores de los bares culturales, señalar que faltaba una voz que esta ley no estaba conteniendo”. Para el referente del FCF, “las leyes sirven para darle voz a los que no la tienen, porque cuando no hay ley triunfa la ley de la fuerza. La ley del Estado tiene que estar para equilibrar esa relación de fuerza desigual”.

“Hoy, los que no tienen voz se manejan son todos aquellos que en la cultura no se manejan con una lógica que no es la del mercado. Los grandes bolicheros y productores tienen miles de recursos, económicos, de coimas, del narcotráfico, contactos políticos, judiciales. En un lugar como la noche y la cultura, donde claramente hay actores centrales y otros más chicos, el Estado tiene que favorecer a estos otros sectores. Por eso intentamos aportar otra mirada, sobretodo cuando se estaba cocinando una norma, porque nosotros sabemos que una vez sancionada la ley en el territorio es mucho más difícil cambiarla. Lo que está en juego es cuál es el rol del Estado, si es controlar como es la lógica que propone la Municipalidad, o si tiene que promover cosas que apunten a esa ciudad que queremos. Cuáles son los lugares que vamos a promover es la discusión de fondo”, concluyó Monteverde.

Fuente: www.agenciafe.com
Link: Ver Nota


Difunden estudios sobre la audición en Argentina‏

publicado poradmin25, 2014

El 94% de los argentinos opina que la población no está concientizada en evitar generar ruidos molestos. Según los resultados preliminares del Estudio sobre la Audición, realizado recientemente por GAES Centros Auditivos, el 79% de los encuestados considera que vive en una población ruidosa, mientras que el 73% afirma que le cuesta dormir por la noche, en mayor medida por los ruidos de la calle, seguido por el ronquido de la pareja. Solamente el 1% de los argentinos utiliza tapones para dormir.

Diversos estudios han mostrado que existe una relación entre el estrés inducido por exposición al ruido y los niveles de cortisol, durante y después de la exposición. La regulación rítmica del cortisol –hormona que se libera ante situaciones estresantes- es un factor importante para sobrellevar de forma adecuada el estrés físico o psicológico. Las alteraciones producidas por estas situaciones suprimen algunos de los aspectos del sistema inmune.

El estrés crónico, con la liberación continua de hormonas del estrés y otros factores aumentan el umbral en el que se activa la respuesta inmune, provocando una disminución de esta respuesta: esto produce debilidad frente a infecciones y eleva las chances de que virus puedan ingresar al organismo, y enfermarlo.

“Este modelo fisiológico se enriquece, complementa y es inseparable de un modelo más psicológico, en el que se contempla cómo el sujeto valora la importancia, el daño o la amenaza de un terminado factor de estrés (el ruido), el poder o capacidad de control sobre él y establece mejores estrategias de respuesta para afrontarlo”, explica Silvia Neto, fonoaudióloga y Gerente del Área Médica de GAES Centros Auditivos.

En este sentido, el ruido –entendido como un factor de estrés ambiental- puede intervenir en trastornos del sueño y del aprendizaje, la memoria, la motivación, la resolución de problemas y en el incremento de la irritabilidad y la agresividad.

“Incluso cuando la persona consigue afrontar con éxito su respuesta frente a la exposición al ruido (adaptándose, vivenciándolo de forma menos negativa o generando respuestas, como protegerse activamente, luchar contra sus causas, etc.) ésta puede conllevar unos efectos secundarios que generan consecuencias negativas en la salud, interfiriendo con el bienestar del individuo. De hecho, el 24% de los encuestados manifestó que la exposición al ruido altera su estado de ánimo”, concluyó Neto.

Fuente: www.asteriscos.tv
Link: Ver Nota