Vecinos del Cerro dicen que los bares trajeron el caos

publicado por admin el 3 October, 2016

Reclaman por la habilitación indiscriminada de restaurantes y bares sobre la Tejeda. Se quejan por la falta de cloacas, los problemas de estacionamiento y los ruidos molestos.

Poco queda de aquel Cerro de las Rosas señorial y distinguido donde vivían, con mucha tranquilidad y bienestar, los vecinos más pudientes de la sociedad cordobesa. Era el sector al que se llevaba a los parientes o amigos de otras provincias para que conocieran el sector más pituco de Córdoba.

“Los más ricos se fueron a vivir a los countries y los que quedamos somos gente de clase media que trabajamos mucho para mantener algo de lo bueno que tenía este sector”, dice Javier García. “Pero de lo bueno ya queda muy poco”, agrega quien, con un grupo de vecinos, ha reclamado a las autoridades por la degradación urbana del barrio.

¿Cuáles son los problemas? El principal –señalan– es la invasión de locales gastronómicos que comenzaron a instalarse en las avenidas más anchas, pero que ahora comienzan a avanzar también en las calles transversales para modificar la vida del barrio.

Por imposición de una moda o “del mercado” –como les respondió un alto funcionario municipal en una de las reuniones que mantuvieron–, el perfil del barrio ha cambiado. Como “el mercado” ha descubierto que los restaurantes y los bares funcionan, en los últimos cinco años ya se han instalado cerca de 15 en todo el sector.

Sin cloacas

Probablemente no hubieran surgido tantos inconvenientes si la infraestructura estuviera preparada. Pero, como pocos cordobeses saben, toda la zona del Cerro ubicada al este de calle Tejeda no tiene cloacas. La consecuencia es que, como señaló Omar Carbonari, otro vecino, lo que harían algunos restaurantes cuando se les llenaran los pozos negros es perforar hasta la napa y tirar todo por allí. La denuncia no pudo ser confirmada.

“Los que no tiran la mugre a la napa la arrojan a la vía pública”, acusó Carlos Amado, quien relató que meses atrás tuvo que acudir con varios vecinos a la puerta de “un comedor” que directamente había conectado la cámara séptica al desagüe pluvial. “Toda la porquería salía a la calle y el olor era insorportable”, graficó 
Amado.

“Ni qué hablar de los olores permanentes de fritura que sufrimos todos los que vivimos en torno de estos locales”, apuntó Estela, quien vive hace 45 años en calle Roque Funes.

Los ruidos también están descontrolados. Aunque, por ordenanza, en el Cerro no pueden funcionar boliches, el viernes a la noche se reinauguró, en la esquina de Gigena y Fader, un “restobar” que, según dicen los vecinos, tiene música potente hasta altas horas de la madrugada. No es un boliche, pero en la reinauguración difundida por las redes sociales “tocó” un DJ.

“Prohibido estacionar”

Con los comedores llegan los comensales. “Y vienen en auto”, explica Carlos, uno de los 
más enojados con el aluvión de vehículos que ahora invaden el Cerro a toda hora.

Por vivir cerca de un restaurante hace mucho que ya no puede estacionar el auto frente a su casa, como hacía antes. No se trata sólo de haber perdido una comodidad. “No pasa un domingo que no me encuentre con un auto estacionado que obstaculiza el garaje de mi casa, y no me queda otra que cruzarme al restaurante y pedir a los gritos que el dueño de tal o cual auto lo corra para que yo pueda entrar”, se quejó.

Hay consecuencias peores. Mercedes dice que sus hijos e hijas ya no la quieren ir a visitar porque cuando van “tienen que dejar el auto a cinco cuadras, porque la calle está siempre ocupada”.

Como explica García, el barrio se llenó de “naranjitas” con los cuales se generan conflictos. 
Les exigen a los frentistas que paguen por estacionar frente a sus casas. O les impiden estacionar porque les “ocupan el lugar para cobrar”.

Elizabeth también se queja: “Este es un barrio residencial y, por serlo, pagamos mucho más que en otros sectores, pero no tenemos cloacas, nos roban, el servicio de recolección de residuos es malo y la luz cada vez se corta más”.

Fuente: www.lavoz.com.ar
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