El ruido en esquinas de la capital supera el límite aceptado

publicado por admin el 26 February, 2014

A pesar de las leyes e intentos por concientizar a la población, Buenos Aires es la ciudad más ruidosa de Latinoamérica. Los ruidos intensos a los que se exponen los ciudadanos de manera diaria superan en muchas esquinas los 80 decibeles, que es el límite aceptado por la OMS.

Desde hace siglos el ruido ha sido un problema para el ser humano. En algunos pueblos de la Europa medieval se prohibía el uso de carruajes durante la noche para que los habitantes pudieran descansar. Incluso en la Antigua Roma había leyes que controlaban el sonido de las ruedas de hierro de los carruajes. Hoy, los conocimientos sobre los efectos del ruido han cambiado mucho y el ruido de las grandes ciudades modernas ha devenido en lo que se conoce como contaminación acústica, un problema medioambiental que preocupa a varios pero del que muchos desconocen.

En la actualidad, Buenos Aires, es la cuarta ciudad más ruidosa del mundo. Según Silvia Cabeza, presidente de la Asociación Civil Oír Mejor y licenciada en física,las principales causas de la contaminación sonora urbana son el tránsito en todas sus expresiones y los ruidos emitidos por fuentes fijas: construcciones, boliches, talleres y ladridos de perros.

El ruido no solo daña el oído sino que también tiene efectos nocivos sobre la salud psicológica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los efectos específicos del ruido urbano son la interferencia con la comunicación, la pérdida de audición, el trastorno del sueño, los problemas cardiovasculares y psicofisiológicos, la reducción del rendimiento y los cambios en el comportamiento social.La OMS ademásaconseja no vivir en ambientes en los que haya más de 65 decibeles y asegura que superados los 80 existe riesgo de daño auditivo. “Lamentablemente, en algunas esquinas de la ciudad de Buenos Aires se llegan a medir entre 75 y 81 decibeles”, afirmó Alejandro Badanian, arquitecto de la Asociación Civil Oír Mejor.

A partir del año 2005 el Gobierno de la Ciudad comenzó a prestarle mayor atención al asunto y sancionó la Ley Nº 1540 de Control de la Contaminación Acústica. Según el abogado Antonio Arias el fin de esta ley es prevenir, controlar y corregir la contaminación acústica que afecta tanto a la salud de las personas, como al medio ambiente y a las edificaciones. A partir de esa ley el gobierno de la ciudad se comprometió a elaborar un Mapa del Ruido para ubicar las esquinas y zonas donde hay una mayor exposición al ruido.

En la actualidad, según informa el gobierno de la ciudad la Capital cuenta con un mapa estratégico de ruido, para la zona más conflictiva de la ciudad: un área que abarca 14 barrios distintos desde Barracas a Belgrano. Este mapa, encargado por el gobierno de la ciudad, se ha realizado en el 2006 en conjunto con la Asociación Civil Oír Mejor.El Mapa Estratégico del Ruido, ha permitido relacionar el problema de la contaminación sonora con la respuesta de la gente afectada y ha posibilitado además, analizar las variaciones de los niveles de ruido.

“Un ejemplo concreto de la acción de la ley es la modificación de los recorridos actuales de transporte urbano, público y privado, en la ciudad de Buenos Aires. Como la prohibición de circular con todo tipo de vehículos en el área del Microcentro de 11 am a 16 pm y el diseño del recorrido del Metrobus por diversas avenidas de la ciudad.”,afirmó el abogado Antonio Arias. Esta se trata de una clara medida de prevención de la contaminación acústica relacionada con el transporte público y sus efectos en las calles, donde han dejado de circular los colectivos en un esfuerzo por reducir la polución sonora.

A pesar de ello para los especialistas, son muchas las disidencias respecto a la aplicación de la ley. Según encuestas realizadas el 94 % de la población desconoce los efectos nocivos del ruido sobre la salud.“En la ley se establece que se informará a los ciudadanos sobre la incidencia de la contaminación acústica, pero en realidad hasta el día de hoy no se ha informado de manera clara a los ciudadanos. La gente común no sabe lo que es ondulación, apertura de área, decibeles A, son términos técnicos que el gobierno no se ocupa de explicar”, explicó el Dr. Teodoro Rubén Potaz arquitecto legista de Acústica Legal.

A medida que crece la población, crece el parque automotor, crecen los centros comerciales, envejecen los colectivos y por lo tanto aumenta el ruido. Lamentablemente,además de la ley sancionada en el 2005 no se han implementado otras políticas para prevenir la contaminación sonora. No hay conciencia de los daños que produce el ruido a nuestra salud”, dijo Silvia Cabeza.

La presidente de Oír Mejor señala que siempre que se habla de ruido se lo debe asociar con la dosis, el oído se daña a medida que lo exponemos de manera más frecuente al ruido. Las células ciliadas auditivas son células nerviosas, que trasmiten el ruido a la corteza cerebral, son estas células las que se dañan por exponerse durante un tiempo extenso a ruidos que superan los 80 decibeles.

Es importante tener en cuenta que la susceptibilidad para tener daño auditivo es individual, ante el ruido la respuesta del organismo es diferente en cada ser humano. “Vos pones 100 obreros en una fábrica metalúrgica y no los 100 van a terminar con el mismo nivel de daño acústico. La prevención de la contaminación sonora urbana es un tema a encarar no solo por el daño acústico, sino por la esfera psicológica que afecta. Creo que si vos paras un hombre en la Avenida 9 de Julio y Corrientes, y lo dejas ahí a vivir, se va a volver loco, pero no necesariamente sordo por la intensidad de los ruidos. El hombre dormirá mal y vivirá alterado.”, sugirió Juan Razetti, otorrino del Hospital Italiano.

Fuente: prenser.com
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